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Por la cola para entrar a Aliatar el pasado viernes 12 de enero, que daba la vuelta a la esquina, quedó claro que Granada tenía ganas de Depedro. Tal fue la alegría del público cuando, a pesar de un ligero retraso, la banda subió al escenario.

La noche comenzó, de forma suave, creando ambiente como sólo Depedro sabe con Como el viento. Fue subiendo un poco más el ritmo con ¿Hay algo ahí?  y Hombre bueno. La banda, con Martin Bruhn (batería), Héctor Rojo (bajo), Kike Campos (guitarra eléctrica) y David Carrasco (saxo, teclado y más) acompañando a la voz y guitarra de Jairo Zabala, ya mostró que ellos al escenario suben a disfrutar de la música y a dar un toque especial a cada tema. David Carrasco, el hombre para todo, hacia magia en los momentos álgidos de cada canción con su saxo.

El despliegue instrumental siguió con Nubes de papel acompañados del violín de Jordi Montero y con David a la flauta. El público se vino arriba y estaba encantado de acompañar a Jairo cantando, cuando este lo pidió. La canción acabó con un toque reggae y el concierto ya era una fiesta total.

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En un concierto de Depedro abundan los momentos emotivos, y así ocurrió con Déjalo ir y Tu mediodía entre otras, donde se mezclaba esa emotividad con momentos donde tiraban de sus habilidades instrumentales y subían potencia, ya fuera con Jairo tocando el bombo, punteos geniales del guitarra o batería, y por supuesto, el saxo. A destacar el recuerdo con las víctimas del terremoto de Guadalajara en México al mandarles energía con DF y, de verdad, que energía no faltó.

La energía siguió con temas bailables, como El pescador y La memoria, bajando a compartir el momento con el público. Con Llorona la banda fue abandonando el escenario uno a uno, dejando un precioso momento con el público coreando sin nadie de la banda, que no paró hasta que Jairo volvió en solitario a rematar la canción con un estremecedor “Lloroooooona…”. A partir de ahí, se pudo disfrutar de la voz de Jairo con unos temas en acústico. Empezó a subir el resto del grupo mientras sonaba La casa de Sal y se despidieron dejando un buen sabor de boca y a un público extasiado de menearse con Comanche.

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Antes de esa última, reivindicación para que los niños puedan entrar a las salas de música. Todo estaremos de acuerdo en lo bueno y necesario que es para los niños poder entrar a disfrutar de buenos conciertos de música, especialmente con grupos como Depedro, que saben llegar tan dentro con su música y sus letras. Dejad que los niños se acerquen a él.

 

Por Miguel Jiménez Sánchez

Qué se te pasa por la cabeza?