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Antonio Arias Vs. Briótica. Sábado 4 de febrero. Sala Prince

En una noche bien cargada de eventos culturales, con la fiesta del segundo aniversario de Fuzzy Chain en Planta Baja, el fin de gira de Uno de Arco en la Aliatar, el ciclo Emergen&Cías con Delafé en el Teatro CajaGranada o los premios Goya en nuestras pantallas, entre otros, nosotros nos las apañamos como buenamente pudimos para llegar a tiempo para ver a Antonio Arias y su banda presentarnos, una vez más, sus Multiversos.

Pero antes tuvimos otra sesión cósmica gracias a Briótica, la formación granadina de Miguel A. Cano, Molina, Andrés Párraga, Jimmy y Pilar Gómez, presentando La maldición de los galácticos con muy buena forma.

Antonio Arias, que estaba acompañado esta noche (en un principio) por Florent, David Fernández y Juan Codorniu, tenía más de una cosa en mente, y es que, siendo la noche de los Goya, no podía dejar los nervios a un lado por la nominación a “mejor película documental” de Omega. Por esto, cada vez que podía, nos pedía que mirásemos los smartphone para averiguar cómo había quedado y si podía quitarse la chaqueta, significando esto, que no tendría que responder ante el posible premio. Desgraciadamente, acabó quitándosela.IMG_4408

Sin embargo, eso no fue motivo para cambiar de actitud y traernos, de forma inmejorable, las historias cósmicas de sus Multiversos. Sonaron de estos dos álbumes temas como Infinito, El ordenador simula el nacimiento de las estrellas, Miriadas, La física de la inmortalidad o Desde una estrella enana.

Como la noche estaba centrada en el documental ya mencionado, también quiso acordarse de otro en el que ha colaborado poniendo su música, Un lugar sobre las nubes, que une a Edimburgo con Tenerife. Qui Joint Tenerife venía así, como él decía, en forma de “cosmocopla” y zarzuela.

Tampoco paraba de mencionar a los numerosos invitados que se había traído esta noche, animando a Migue Martín (Migueline) a subir al escenario con Sol de agua, mientras aplaudía al que le acompañaba a la guitarra, Florent, por el nuevo disco de Los Planetas.

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Nos transportaban a 2001: una odisea del espacio, tras la cual Arias volvía a parar con el fin de saludar a los técnicos Jacobo y Carlos y, a invitar de nuevo, a modo de déjà vu, a Migueline. Mientras Jacobo, con dedicación, le arreglaba la correa a nuestro protagonista, él se acordaba de otro documental, esta vez sobre Joe Strummer, Quiero tener una ferretería en Andalucía.

Y de un grande a otro nos llevaba Soleá de la Ciencia, con la que agradeció a su amigo Paco Ramírez por haberle introducido en el universo de Enrique Morente.

Del poema de José Emilio Pacheco venía Derrota de Bill Gates. Con ella, nos sorprendía Julián Méndez robándole el bajo a Antonio, al que se le notaba jubiloso, invitando al final de la canción amigo Ángel a los coros.

Todo estaba siendo demasiado grande, pero había hueco para más, por lo que se dejaron para el bis, entre otros, el gran tema Dormidos, del proyecto de Soleá Morente y Los Evangelistas, que desató la euforia en toda la sala y entre los músicos sobre el escenario, especialmente en la batería de David, consolidándose así como un final galáctico.

 

Por Ana López

Fotos de Antonio J. Villalba Torres

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