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Viva Belgrado + Ceaucescu. Sábado, 11 de febrero. Boogaclub

Granada es una de esas ciudades donde el invierno siempre golpea dos veces. Pero como ya nos habíamos mojado los pies el viernes y habíamos sobrevivido a las temperaturas bajas y a los ríos de agua bajando por las calles empedradas no nos importó enfrentarnos al segundo asalto en la sala Boogaclub. Se podía sentir la expectación en una sala sorprendentemente llena, donde el público entregado se situaba a los pies del escenario deseando saber cómo defienden los cordobeses su nuevo disco, Ulises. Por suerte para todos, Viva Belgrado siguen en plena forma.

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Más potentes escénicamente, nos deleitaron con un concierto en que, sin prisa pero sin pausa, se sucedieron temas de su primer largo Flores, Carne entremezclados con la nueva propuesta de screamo, post rock y spoken word. Aunque con rasgos diferentes, parece que Viva Belgrado conserva su esencia shoegaze y screamo. La timidez y la potencia del vocalista armonizaba con el resto de la banda que hacían que el público corease todos sus temas. A pesar de que el disco nuevo ha tenido una cálida acogida entre los fans, no cabe duda de que los temas que más hicieron saltar al público fueron El Gran Danés, la única que rescatan del EP y el combo Báltica + De carne y flor. Los momentos más emotivos de la noche vinieron de la mano de Osario y Annapurnas, las ya conocidas y desgarradoras Madreselva, La Reina Pálida, el toque cinéfilo de Bergman con Höstsonaten y Fresas Salvajes y las nuevas Por la Mañana, Temprano, Calathea, Erida o Transatlántica.

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Los encargados de abrir la velada, los granadinos Ceaucescu, fueron una grata sorpresa. Con un post rock instrumental eléctrico (y algún que otro acople), recordaban a bandas como At the Drive-In, God Is an Astronaut, Gojira o los belgas Oathbreaker y que mejora con creces a cualquier banda de post rock instrumental nacional. Unas líneas de guitarra alabables adornadas con voces y cantos estilo gregoriano, misa y rituales hindúes caracterizan esta casi perfecta actuación. Tocaron temas de su EP homónimo y otros recién salidas del local de ensayo como Nigger Papa.
Aunque fuese por una noche, Viva Belgrado firmó una pequeña tregua y volvió a Granada («A Granada espero no volver jamás», Apaga la llum, Ulises, 2016).

Por Elena Galea

Fotos de Mar B Zapata

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