Arco. Viernes 11 de marzo. Sala El Tren

Era la noche en la que Antonio Arco volvía a los escenarios de Granada tras terminar con su carrera con El Puchero del Hortelano el pasado mes de octubre. Esta vez, lo hacía como ARCO y con un proyecto mucho más personal, en el que se abre a ciegas a todos a través de los temas que componen su álbum Uno.

Y con ese número y Una canción, tema que usó allá por diciembre para introducirnos en lo que sería su nuevo trabajo, empezaba un directo que emocionaría de principio a fin a una sala repleta de fans del artista y que lo hacía sentir Vivo, como sería la siguiente.

Para este disco, ha contado con grandes músicos no sólo a la hora de su grabación, sino que le acompañaban Zeke Olmo a la batería, Mario Rodríguez al bajo y Gonzalo Vereda a la guitarra, quienes demostraron mantener una relación de pura complicidad. Este gran equipo se hacía notar mientras hacían brillar temas como La vida entera o Reverso, que parecían llevar años en la calle por la pasión que recibían por parte del público.

Y es que, al fin y al cabo, se notaba a quién estábamos viendo, no sólo por su nombre, sino por el sentimiento con el que comentaba lo que nos espera en la vida para presentarnos así su Castillo de naipes, un castillo que casi consigue derrumbar la sala por los saltos de un público muy motivado. Uno de los culpables de esa gran motivación era, sin duda, el que también le había acompañado en la creación de Uno desde el estudio, su insustituible técnico Carlos Díaz.

A pico y pala no sabemos, pero se puede contemplar que estuvieron trabajando con Martillo y cincel para “esculpir” este gran día en el que, según nos comentaba el protagonista de la noche, tenía la esperanza puesta. Aunque, sin duda, compartían estrella con él el resto de la banda, que enganchaba con Equilibrio en clave de rock, provocando euforia por toda la sala.

Todos nos esperábamos que saliera durante la noche algún tema de El Puchero y, teniendo en cuenta que nos estaba presentando su faceta más personal, no pudo ser otro que aquél que habla sobre su hijo, Manuel, enterneciendo así a todos. Y, de una rama del árbol familiar a otra, Mamá se colaba en el set, aprovechando ese momento más suave para hablar de su banda (su otra familia), con gran admiración a cada uno de ellos y en especial a Zeke, ese hombre que todo lo hace.

Nos afirmaba, a continuación, que todo lo que contaba en Ciudad era verídico en este momento, y recordaba más tarde a su amistad de la infancia, que se encontraba entre el público, o cómo bailaba de joven la siguiente con su mujer. Y es que la versión de Bachata Rosa, de Juan Luis Guerra, pareció una buenísima idea cuando se la propuso a sus jóvenes compañeros quienes, al igual que la mayoría del público, apenas conocían. Eso sí, la hizo tan suya que nos sonó espectacular.

Por la mañana y a la cara, por el contrario, comenzó con todos sus seguidores saltando y cantándola como si llevaran las letras grabadas en su piel, mientras Antonio y Gonzalo se fundían en un duelo de guitarras.

No podía faltar en esta declaración de principios su Alegato dedicado a todas las mujeres y a todos aquellos músicos que viven de ello, antes de pasar al breve descanso en el que se pudo comprobar cómo se les estaba echando de menos a través de los vitoreos que sonaban a lo largo de la sala.

Y, con una melodía perfecta gracias al piano que pasaba por las manos de Zeke (recordamos, el hombre que todo lo hace), Un día perfecto unía a los de arriba y los de abajo en un momento tan especial que sólo podía ser superado por la otra de El Puchero que tuvimos la suerte de escuchar. Tú eres eso conseguía sacar más de una lagrimilla que rodeaba a las sonrisas de los que andaban por allí gritando las letras de uno de los temas más apreciados de la banda.

Tras esos instantes, llegaba Lo difícil, que era despedir un concierto que había emocionado a todos y, una vez más, gracias a lo que teníamos ante nuestros ojos, la tarea se hizo más fácil, consiguiendo que la noche, así como la presentación de ARCO, resultara ser todo un éxito. Pero, ¿acaso alguien tenía dudas?

Por Ana López

Fotos de Antonio J. Villalba

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