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A raíz de un comentario de la artista Anni B Sweet sobre la inexistente participación de grupos femeninos en un nuevo festival, el equipo de Granada es Cool nos planteamos hablar con algunas de las que se dedican a la música, ya fuera de cara al público, como la propia Anni o Zahara, con las que ya hablamos, o “behind the scenes”, como es el caso de nuestra protagonista de hoy.

 

“llegas a las empresas y no te quieren porque no puedes cargar con peso. […] te mira un jefe y piensa en lo de viajar todos en una caravana con una tía…”

 

Como es habitual, acudimos a uno de nuestros lugares favoritos de Granada, el Bar Soria, donde una alegre Elena González acude a nuestro encuentro. Ella es una de las mejores técnicos de sonido que  vemos normalmente por las salas granadinas o acompañando a los grupos de la ciudad. Ella es la que hace que, siempre con una sonrisa en la cara, todo suene tan bien.

 

Tras debatir con cuántas cañas deberíamos empezar la tarea, hablar de diferentes bares y de cómo al final siempre acabamos optando por lo obvio, comenzábamos el cuestionario:

 

Muchos te conocemos por estar en la otra parte de los escenarios, de la música en general, en esa que no se ve. Pero, para aquellos que no lo sepan, cuéntanos, ¿quién es Elena González?

Soy Elena González y, dentro de la música, llevo doce años trabajando, he tenido varios pasos hasta llegar a un punto que creo que me gusta, en el que estoy tranquila, dentro de la inestabilidad de este trabajo, pero básicamente soy técnico de sonido.

[Fran Soria saluda a voces: ¡Hombre, Don Daniel!, provocando risas entre todos]

Lo que pasa que dentro de la faceta de técnico de sonido, mucha gente aún no llega a entender las diferencias entre un técnico de estudio y un técnico de directo, son conceptos totalmente distintos, se trabaja de manera distinta. Y luego, dentro del propio técnico de sonido tú puedes ir con una banda de gira, y dentro de la banda puedes ser técnico de monitores, técnico de PA, o incluso técnico asistente de backliner… O también, como técnico de sonido, puedes trabajar con una empresa y en ese caso estás con millones de grupos, vas a millones de festivales, etc.

Yo me dedico a técnico de sonido de todas estas cosas, tanto de banda, como de sala, que soy residente en el Plantabaja, como profesora de sonido…

 

¿Y nunca has trabajado grabando algún disco?

Sí, eso al principio, hace años, cuando Eric daba clases dentro de Pig Studios, yo empecé con Javi PPM y, por ejemplo, el sonido de Hora Zulú lo grabé yo.

 

En este trabajo, por lo tanto, estás rodeada del género masculino, ¿cómo es trabajar con tanto hombre? ¿Te tratan como a uno más o tienen un trato especial para ti?

La cosa ha cambiado, porque cuando yo empecé era más complicado. Siempre he tenido muy buena experiencia con las bandas: El Puchero del Hortelano, Niños Mutantes, Napoleón Solo… son gente que siempre me han abierto las puertas y que han querido trabajar conmigo sin ningún tipo de prejuicio.

Pero hay otro lado que al principio era más cerrado, aunque ahora se está abriendo un poco, pero es más complicado. Es la parte, por ejemplo, de las empresas, ya que hay algunas en Granada, al menos, que no aceptan mujeres por el tema de tener que coger amplificadores, altavoces… Ven a una mujer y a un hombre y automáticamente piensan que las mujeres no van a querer o no van a poder cogerlos. Una tontería grandísima.

Es cierto que este aspecto se tenía antes más en cuenta y ahora se está perdiendo. Cuando yo empecé, además, la gente que se dedicaba al sonido, en su mayoría, era gente sin estudios en la materia, era gente más cerrada. Ahora los técnicos de sonido y cualquier persona que esté trabajando en esto tiene una formación y un pensamiento mucho más abierto. Sabes que uno no va a un concierto a cargar, vas a un concierto sabiendo las nociones básicas de acústica y electricidad.

 

“no tiene porqué haber ningún tipo de tensión sexual, por lo que creo que es un tema de educación”

 

¿Y cuando te toca acompañarlos en carretera? ¿Es buena la convivencia?

Creo que eso ha sido siempre uno de los problemas por los que no se ha contado nunca mucho con las mujeres. Un tanto por ciento de las bandas con que han querido llevarme, al final no lo han hecho. Esto no es un trabajo como en el que vas a una oficina, trabajas las horas que sean y te piras. Esto es una convivencia. Incluso con un fin de semana se crea un vínculo muy fuerte, como por ejemplo me ha pasado con grupos como Royal Mail, que se trata de gente ajena a mis amistades, vamos a nivel profesional y se crea un gran vínculo con ellos porque estás conviviendo, son buenas personas, nos respetamos y confiamos profesionalmente entre nosotros. Pero lo que pasa es que, cuando te vas con un grupo, no se trata sólo de esa “oficina”, es comer con ellos, dormir con ellos, si tienen menos presupuesto tienes que compartir habitación con algunos… Y para la gente que no te conoce, meter a una mujer ahí es difícil, tienen un pensamiento que parece antiguo: que va a dormir con ellos, que si las novias…, pero es real. Es una educación de base generalizada que se extrapola a otro tipo de oficios. A mí me da igual dormir con ellos, de hecho he llegado a dormir hasta con siete, pero no tiene porqué haber ningún tipo de tensión sexual, por lo que creo que es un tema de educación. También te digo otra cosa, y es que con las bandas con las que he trabajado no he tenido nunca ese problema.

Eso sí, trabajar con ellos está muy bien, pero entre tú y otras chicas habéis creado un grupo 100% femenino, ¿hacía falta ya algo así en Granada?

Yo creo que sí. Es verdad que todos sabemos que en Granada hay muchas chicas que tocan, como por ejemplo Cosas Que Hacen Bum!, que llevan mucho tiempo y Ana es una chica que canta, toca la batería, le pongas lo que le pongas, y tiene un grupo de amigas de una generación mayor que nosotras y llevan muchísimos años haciendo esto.

¿Qué pasa? Que en Granada hay una facilidad extra con respecto a otras ciudades para que salgan grupos, porque nos rodea gente que toca y siempre tienes el gusanillo, no para ganar pasta sino por gusto. Yo nunca me había planteado ser músico pero creo que es una experiencia que debería hacer todo el mundo. De repente te da ese nervio por dentro y ya dijimos: “vamos a hacer un grupo de chicas, vamos a demostrar que podemos y nos lo vamos a pasar bien”. Luego te sale una cosquillilla cuando tienes una amiga tocando al lado y ves que va bien…

A mí me llamaron Nati y Silvia y queremos seguir porque nos lo pasamos muy bien tocando, es muy divertido. Además, somos todas muy melómanas, cada una aporta grupos que no habías escuchado en tu vida y te emocionas cuando hablas de hacer una versión. Y, algo muy importante, cuando ves en tu primer concierto que la gente te ha dicho que se lo ha pasado muy bien, independientemente del “tocas muy bien”, se te pone el vello de punta.

Su Señora

¿Piensas que los grupos femeninos lo tienen más complicado?

No. Creo que la complicación viene con el “¿hasta qué punto quiere llegar el grupo?”, porque una cosa es que te quieras dedicar a ello como con cualquier otra empresa, por lo que tienes que dejar todo de lado, invertir en tu grupo, perder dinero y mucho tiempo. Creo que eso, tanto a nivel de chico como de chica, es complicado.

 

“la base al final está en la mentalidad con la que crecemos desde pequeños y es posible que el cambio lo veamos en quince años”

 

Yo he visto mucha gente reacia a las voces femeninas, que ni siquiera le dan la oportunidad, ¿no?

Lo que planteas es complicado. Porque es verdad que, aquí en España, las cantantes principales se pueden contar con los dedos. Yo creo que la base al final está en la mentalidad con la que crecemos desde pequeños y es posible que el cambio lo veamos en quince años, que sea una cosa tan intrínseca que no la queremos aceptar. De hecho, grandes artistas tipo Bob Dylan han llegado a decir que una mujer en el escenario es delito.

[Tras una breve interrupción en la que Fran Soria saca los libros de facturación, habla de los runners y las pastillas de jabón,  continuamos].

 

“es complicado y te lo digo también como profesora que soy, siempre les estoy diciendo a mis alumnas cuando hacemos las prácticas juntas que sigan, por favor, que hacen falta más mujeres, y se vienen abajo, no siguen por lo duro que es”

 

Pocas veces se ven técnicos de sonido mujer, ¿te ha sido difícil llegar hasta tan lejos? ¿Alguna vez te has sentido discriminada por el género en tu trabajo?

Sí. Esta profesión es complicada de por sí, porque yo empecé con veinte años y ni siquiera sabía qué era. A mí me flipa la música, supongo que a vosotros os pasa igual, no soy músico pero me voy encaminando un poco a este mundo. Cuando eres chico no tienes ni idea y creo que eso Gabba Hey, los conciertos en el cole, los de Bora-Bora de Reyes para niños…lo están cambiando y me alegra un montón, porque, ¿quién sabe en el instituto las funciones de un road manager, un productor, un técnico de sonido, de monitores, de PA, de escenario…? (Yo creo que ni mi madre sabe aún ni qué hago y mira que ella controla). Entonces, sale una complicación y es que no hay carreras oficiales, son cursos muy básicos, tienes que hacer muchos másters…Yo me tuve que ir a Madrid, por ejemplo. Esa es la primera, la segunda es que llegas a las empresas y no te quieren porque no puedes cargar con peso. La tercera, que te mira un jefe y piensa en lo de viajar todos en una caravana con una tía… Siempre tienes que demostrar todo. Una de las cosas que más me fastidian es cuando me dicen “¡oh, suena súper bien! ¡Trabajas de puta madre!”, faltando obviamente el “a pesar de ser mujer”. Y creo que eso lo ha llegado a pensar hasta el mejor amigo que he tenido en esto. A lo mejor eso es lo que más ha hecho que siga con esto y no haya tenido que meterme en otra cosa a trabajar, el esfuerzo extra que he tenido que hacer yo y no otros compañeros. La mitad de mis compañeros lo tuvieron mucho más fácil para conseguir trabajo que yo. Claro que, al tiempo, cuando digo que soy técnico de Lori Meyers o que lo he sido de Niños Mutantes, ya tengo las puertas abiertas. La experiencia y el apoyo que me han dado muchas bandas (a raíz de que he trabajado bien, todo sea dicho) hace mucho.

Pero sí, es complicado y te lo digo también como profesora que soy, siempre les estoy diciendo a mis alumnas cuando hacemos las prácticas juntas que sigan, por favor, que hacen falta más mujeres, y se vienen abajo, no siguen por lo duro que es.

 

¿No tenías suficiente con todo lo que haces y además te lanzas a montar Wall of Sound?

¡Siii, estoy flipando! ¡Me parece genial! Esto surgió porque a Jose Peligros (un técnico que adoro, ¡ojalá fuera como él de mayor!) y a mí siempre nos preguntaban los amigos sobre platos, que se los buscáramos por Internet… veníamos del Ebrovisión, donde él había trabajado con Niños Mutantes y yo con Anni B Sweet, y dijimos de montar algo así de cosas que suenen muy bien, somos muy de analógico los dos, a nivel de escucha doméstica, que el cd, el Spotify y Youtube suenan muy mal. Nos hacía mucha ilusión abrir una tienda para todos los amigos que tenemos y decirles que hemos hecho una selección, que hemos arreglado tantos equipos, y de repente puedes escuchar con un equipo de los 70, la música con una calidad que no la tienen muchos equipos de ahora. O la tienen, pero te tienes que gastar cinco veces más.

 

¿Os encargáis vosotros de arreglarlos y prepararlos?

No, tenemos dos técnicos fantásticos que son ingenieros y están especializados en hacer una puesta a punto. Nosotros los buscamos, y son equipos vintage de los 60-70, como también una guitarra que tuvimos de 1870…

Lo bueno que tenemos es que son precios muy asequibles con una excelente calidad sonora, que es lo que realmente nos interesa, y además son preciosos, teniendo en cuenta que si quieres esa calidad en los equipos de ahora, tienes que gastarte mucho más. Estamos muy ilusionados, la verdad, y como todos escuchamos música… Siempre nos ponemos un disco de los Fleetwood Mac, ¡que suena aquello…!, para compararlos.

 

“empieza el grupo a tocar y se te pone el vello de punta… Ahí es cuando dices: “por eso me estoy dedicando a esto”. Es increíble. Ves al grupo, al público, respeto máximo.”

 

Si tuvieras que elegir una parte de tu trabajo, ¿con qué te quedarías?

Yo creo que en cualquier trabajo que no sea “seguridad”, un concepto que también nos han metido, que si no es de lunes a viernes cuando llegues a los 40 años vas a ser un amargado, no vas a tener un duro… es lo que me cuesta. Porque a lo mejor estás seis meses que has tenido mucho trabajo y luego otros tres en los que tienes que vivir con lo que has ganado antes… Y cuando llega el momento de bajón del año, que piensas que qué vas a hacer sin trabajo, porque a lo mejor los Lori han retrasado la salida de su disco y ves que te vas haciendo mayor, de repente te haces un concierto y trabajas desde las 7 de la mañana, montando, pasando frío, calor, te duelen los pies, tienes que ir a los baños químicos, no te puedes duchar…cosas infames…y, de repente, llega el concierto, llegan los nervios (que aún me sigue pasando en el Planta después de 9 años), empieza el grupo a tocar y se te pone el vello de punta… Ahí es cuando dices: “por eso me estoy dedicando a esto”. Es increíble. Ves al grupo, al público, respeto máximo. Hasta los grupos cuyo estilo no me llama tanto la atención, los ves en el Planta y es mágico.

 

¿Con qué grupo has disfrutado más ese momento?

Con los Lori Meyers. Hubo un año en el SOS en el que empecé a trabajar con ellos, el de Cuando el destino nos alcance, que fue bestial. También tocaron en el FIB y fue genial, pero al ser el del SOS un público más español, se notaba más. Hay una foto en la que salen ellos desde el escenario con toda la gente con la que se me saltaban hasta las lágrimas. Primero por haber podido trabajar con ellos y segundo por ser un grupo que ha salido de un local de ensayo en Loja y que consiguiera eso. Te lo cuento y me emociono, merece la pena todo el esfuerzo que hagas.

 

¿Alguno del que no hayas salido contenta?

Pues yo era muy fan de los Super Furry Animals, que tenía un montón de ganas de verlos, y les hice un concierto en Galicia hace ya mogollón. ¿Os acordáis que el Grupo de Expertos se llamaba antes Montero Castillo y Aguirre Suárez? Aún se llamaban así. Pues fue fatal a nivel personal, porque eran muy maleducados, tipo hooligan, dándoles patadas a todo… se me cayó el mito. Entonces fue cuando pensé que uno no debería saber cómo se comportan los grupos que te gustan, ni saber su vida personal ni lo que hacen.

 

Para terminar, ya que estamos haciendo esta entrevista con el propósito de realzar el trabajo de las mujeres en la música, ¿una artista/mujer que te encante, de la que seas realmente fan de su trabajo?

Pues siempre lo he sido desde enana, y además tuve la oportunidad de hacer un concierto con ella en el Planta, la bajista de White Zombies…¡mira que hay mujeres! Y eso que a nivel técnico no es la mejor para seguir, pero siempre la he tenido encumbrada. Otra que me encantaría conocer y con la que me gustaría trabajar, a nivel global, es a Cat Power.

 

¡¡Muchísimas gracias Elena por tu sonrisa y por haberte mojado tanto!!

Por Ana López

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