Silvia y Clara. Mujeres en la Música. Por Mar B Zapata

Tras las músicas Anni B Sweet y Zahara, nos “bajamos” del escenario y entrevistamos a la técnico de sonido Elena González y esta semana continuamos “behind the scenes” con dos de las “culpables” de la programación musical de nuestra ciudad.

 

Aunque en Granada, los que estamos acostumbrados a ir de conciertos, os conocemos bastante las caras, contadnos quiénes sois y a qué os dedicáis.

Clara: Hasta enero 2016 he sido co-propietaria de la sala PolaroidClub y responsable de  programación y producción  de actuaciones en directo.

Silvia: Actualmente trabajo en la oficina de Industrial Copera. Soy la responsable de programación y producción de conciertos, gestiono también algunas tareas de comunicación y superviso que mis compis y mi jefe se comporten bien los sábados por la noche [risas]. También hago la producción local de eventos de algunas promotoras, como Spyro Music.

 

¿Cómo habéis llegado hasta ahí? ¿Por qué habéis tenido que pasar, cuál ha sido el proceso?

Clara: Mi experiencia laboral hasta la incorporación en Polaroid siempre había sido en el mundo de la producción de eventos, principalmente musicales pero también abarcaba otros ámbitos culturales (festivales de cine, bienal de arte, congresos,  etc…) Cuando se presentó la posibilidad de hacer esto mismo en una sala, con amigos y con libertad para elegir, dentro de las limitaciones del local, lo que queríamos programar, era una oportunidad irrechazable.

Silvia: Nada más terminar la facultad empecé a trabajar (de rebote) en la sala El Tren. Allí hice mis primeros pinitos en la producción de conciertos y comencé a forjar mi carrera profesional en la música.

 

“me he encontrado con muchas situaciones desagradables, casi siempre protagonizadas por hombres que no soportan que una mujer esté al mando”

 

¿Qué es lo que más os ha costado? ¿Habéis tenido alguna vez un impedimento por ser mujeres en vuestro trabajo?

Clara: En mi caso lo que más me (nos) ha costado ha sido mantener una relación cordial con el Ayuntamiento de Granada y los vecinos. Prácticamente ha sido un continuo ‘sinvivir’. A nivel personal tengo que decir que afortunadamente fue todo bastante rodado.

Silvia: Como dice Clara, las ¨relaciones institucionales” son de lo más complicado, y además, nunca jamás terminan. En cuanto a los impedimentos… más que impedimentos me he encontrado con muchas situaciones desagradables, casi siempre protagonizadas por hombres que no soportan que una mujer esté al mando o simplemente no lo comprenden. Por suerte, esto nunca me ha pasado con compañeros de trabajo.

 

Ambas habéis pasado por dificultades en vuestras respectivas salas; la Copera tuvo que trasladarse aún más lejos del centro, a La Zubia, y Polaroid tuvo que cerrar sus puertas ante las dificultades que la ciudad siempre pone a estos proyectos. ¿Cuál es el punto en el que decidís continuar o parar el proyecto? ¿Hasta dónde podéis llegar?

Clara: En el caso del cese de actividad de Polaroid por nuestra parte ha sido un ‘hasta aquí hemos llegado’. Hemos pasado por el aro en innumerables ocasiones, hemos efectuado multitud de reformas en la sala, nos han crujido a inspecciones, y nunca teníamos la seguridad de que nuestro trabajo no podría ser interrumpido en cualquier momento.

Silvia: Yo viví el cierre de la antigua Industrial Copera desde El Tren. Mi punto de inflexión vino cuando Jesús Carilla (Junior) me llamó y me dijo que le gustaría contar conmigo para el regreso. Aquello supuso para mí un gran reto. Empezar de cero en una nueva ubicación, en un momento económico difícil, con una larga lista de factores en contra, y con medio mundo intentando convencerme de que aquello no iba a funcionar, que la sala no llegaría a Navidad. Como siempre, en esta ciudad, el ¨no¨ va por delante. Ya nos hemos comido el turrón dos temporadas seguidas, y si, queda mucho trabajo por hacer, pero yo desde luego no pretendo dejar de
luchar
.

 

Clara en Poaroid

Clara en PoaroidClub

Clara, ¿tú piensas involucrarte de nuevo en algún proyecto relacionado con la música o lo estás ya?

Clara: Pues por el momento empiezo a trabajar en un nuevo proyecto en el campo de la publicidad, aunque realizando, como hasta ahora, labores de producción. Es difícil desvincularse del todo de un mundo que forma parte de tu vida, pero estará latente un tiempo hasta que se me ocurra o surja algo.

 

Silvia, tú, además, llevas la comunicación de grupos como Vúfalo e incluso ya te consideran una “vúfala”, ¿cómo surge esto?

Silvia: Yo les doy dinero y ellos me dejan cambiarle las letras de las canciones, gritarles que dejen de usar los sintes y prohibirles que vuelvan a tocar Serpientes en directo. Somos un equipo. A veces incluso les llevo la merienda  a los ensayos [risas].

Ahora en serio… somos amigos desde hace muchísimos años. Ellos son músicos y hacen canciones. Yo les ayudo en todo lo demás, desde cerrarles un concierto hasta llevarle la contabilidad.  Por cierto, se han vuelto a poner las pilas, y en breve sacarán cosas muy muy bonicas.

 

“Hasta que no se nos eduque en la paridad no veremos la luz al final del túnel”

 

Por vuestros escenarios han pasado todo tipo de artistas, tanto grupos musicales como djs, ¿cómo veis el panorama femenino en la escena?

Clara: El panorama femenino es muy minoritario, pero no por ello peor ni con menos apoyo. Yo creo que será cuestión de tiempo (mucho) que se vaya equiparando.

Silvia: Es obvio que en números, las féminas están muy por debajo, aunque en los últimos años la tendencia empieza a variar, y vemos que hay algo más de presencia tanto en nuestros escenarios como en el mundo de la música en general. Yo no comparto con Clara la opinión de que se les brinde el mismo apoyo. Ni tan siquiera del público. A menudo veo como en las redes sociales a las artistas se les juzga por su ropa, por su vida privada… se comenta si es más o menos bonica o más o menos tonta. No me imagino esos comentarios sobre El Niño de Elche, Quique González o Paco Osuna. De todas formas esto es un problema mucho más profundo y complicado. Es una cuestión que se extiende a todos los ámbitos de la vida. Hasta que no se nos eduque en la paridad no veremos la luz al final del túnel. Nosotras mismas no tenemos claro cómo comportarnos ante determinadas situaciones. Podemos leer como una columnista feminista de un periódico critica a una chica por llevar un escote pronunciado y perpetuar con ello la hipersexualización de la mujer y el heteropatriarcado y ver como un mes después defiende a otra chica porque algún hombre la ha vejado por vestir de igual manera que la primera, sentenciando que cada cual vista como le de la gana. Yo me pierdo entre tanta contradicción, pero bueno,

 

¿Con cuál de los conciertos que habéis programado habéis disfrutado más?

Clara: Yo recuerdo con mucho cariño el concierto de Julio de la Rosa porque, aparte de ser un buen amigo, fue el primer bolo que cerré en Polaroid. También el concierto de Perro, ¡nuestro primer sold out! Y en lo personal, esta temporada disfruté mucho con Pablo UndDestruktion. Fíjate, en ninguno de los 3 había presencia femenina alguna.

Silvia: Disfruto mucho con las producciones más grandes, las de riders kilométricos,  las que vas con el pinganillo en una oreja y el móvil en la otra, y te haces omnipresente. La más reciente fue con Machine Head, y se me pone una sonrisa de oreja a oreja sólo de acordarme.

Y de otra manera más emotiva me deleito con cada concierto de mi querida amiga Zahara. He seguido muy de cerca su carrera y he sido participe en la producción de algunos de sus shows en Granada. Creo en ella y en todo lo que hace con su música. La semana pasada estuvo en Industrial Copera y puedo decir que ha sido el primer concierto desde que trabajo aquí, que he visto íntegro desde la pista. Pedí a mis compis que me cubrieran para poder verlo y fue una pasada.

 

Cuando traéis a un grupo, ¿os tienen el mismo respeto, tienen claro quién “manda”, o se dirigen más a vuestros compañeros?

Clara: Todo concierto tiene un trabajo previo de intercambio de mails, llamadas y pre producción que solía correr por mi cuenta, por lo tanto la banda sabía al llegar a la sala a quien tenía que dirigirse, en este sentido sí me han respetado normalmente. Lo que sí me he encontrado, y muchas veces, es con el típico listillo que se presentaba en la sala y directamente venía a decirme que quería hablar con mi jefe. ¡Qué pereza!

Silvia: Normalmente soy el contacto en la hoja de ruta, así que llegan preguntando por mí. A estas alturas son también muchos los que me conocen, ya que han trabajado en otras ocasiones conmigo. Pero vaya, que de vez en ocasiones aparece algún indeseable preguntando por el jefe o el responsable,  y cuando digo que soy yo la pregunta que le sigue es: Ah, ¿eres la novia del dueño? o ¿eres la hija del dueño?. Dependiendo del día que lleve soy más o menos borde en mi respuesta, y ojo, esto también me ha pasado con alguna mujer.

 

“Hay una delgada línea entre el exceso y el aletargamiento de la oferta cultural de una ciudad. Encontrar el equilibrio no es nada fácil”

 

En Granada está claro que tenemos una buena oferta musical y para todos los gustos. Es, sin duda, un lujo, pero, ¿puede llegar a ser un problema, que al haber tantos eventos la gente no pueda asistir a todos, ya sea por motivos económicos o de tiempo, y se vean salas vacías con grupos buenísimos? Y los festivales, ¿han hecho daño a las salas?

Clara: Es un problema porque no existe público potencial para cubrir toda la oferta que da la ciudad y en mi opinión esto es, principalmente  porque no ha habido un relevo generacional. Y aquí enlazo con el tema festivales para decir que sí, han hecho daño a las salas. Gente muy joven que se gastan 20€ o menos en una entrada para ver a 10 grupos en un festival y ha sido su primera experiencia musical… no se gastan 10, ni incluso 5€, en ver a un grupo en una sala. Los de mi generación y los de la gran mayoría del público que asiste a  conciertos a menudo, nos criamos con la idea de que los festivales son para el verano y durante el invierno te hinchabas de ver conciertos para ver con qué grupos querías repetir en verano o cuales te habían faltado por ver. Los propios grupos te cuentan muchas veces que no pueden girar por salas tanto como les gustaría porque el festival de turno los contrata. Se da el caso de bandas que llevan más de 5 años en activo y no han venido a tocar a Granada nunca ellos solos en una sala. Esto no debería ser así.

Silvia en Industrial Copera

Silvia en Industrial Copera

Silvia: Hay una delgada línea entre el exceso y el aletargamiento de la oferta cultural de una ciudad. Encontrar el equilibrio no es nada fácil, sobre todo en un trabajo en el que tu continuidad en el negocio depende muchas veces de la armonía que consigas entre calidad y cantidad de tus propuestas. Granada es, qué duda cabe, un ejemplo de diversidad de la demanda, gracias principalmente a la Universidad y a sus estudiantes. Y bien es cierto que éstos no se conocen precisamente por su capacidad adquisitiva, por lo que satisfacer todos los deseos del público a la vez que adaptar las producciones a sus bolsillos se convierte casi en una misión imposible. No creo que estemos en un momento en el que la oferta supere a la demanda, pero hay que andarse con ojo.

Hubo un tiempo en el que las temporadas de salas y festivales cohabitaban felizmente. Los festivales servían como escaparate para conocer bandas y eso repercutía muy favorablemente en las giras de invierno. Ahora, con el boom de los festivales (casi burbuja, podríamos decir), la temporada de estos se alarga. Tanto, que se come la de las salas. Y seamos sinceras, el espectáculo que un grupo da en una sala no será jamás el mismo que el que da en un festival. El recorrido por su discografía, el sonido, los altibajos emocionales de su repertorio. Un festival es una gran fiesta donde las bandas tienen hora u hora y media para lanzar al mundo todos sus temazos en un in crescendo. Obviamente, ambas propuestas son lícitas y disfruto de las dos, pero no son iguales. ¿Qué hace que los jóvenes hoy prefieran un festival? El precio y el atractivo que supone una gran reunión social. ¿Y qué hace que muchas bandas prefieran hacer tres o cuatro salas y el resto de sus conciertos en festivales? Creo que uno de los motivos que más peso tiene es el del IVA cultural [Silvia aprovecha y lanza una reivindicación, a la que nos unimos, NO AL IVA CULTURAL DEL 21%]. Para los artistas, una gira de salas supone un enorme esfuerzo económico. Gastos de producción, SGAE, IVA… Con los festivales lo tienen más fácil, para qué nos vamos a engañar.

 

Respecto al público granadino, vemos un poco de variedad. Algunos no se pierden ni un evento, otros alegan amar la música pero nunca se les ve por las salas, otros van por cumplir y no paran de hablar durante el concierto… ¿Qué habéis visto vosotras en todos estos años?

Clara: buff, yo creo que no quieres saberlo [Risas]. Siempre amenazo con que algún día escribiré un libro…

Silvia: Podríamos pasar horas hablando de la Fauna y Flora del farfolleo granadino, pero no les vamos a dar más protagonismo del necesario. Los conciertos no dejan de ser actos sociales a los que una parte van para dejarse ver y plasmar en las redes sociales que estuvieron ahí, como a cualquier otro evento de moda. Me parece una falta de respeto y educación horrible a artistas y público la gente que no calla en un concierto. Una cosa es hacer algún comentario a tus acompañantes y otra muy distinta repasar tu semana, la del vecino, la programación de la tele y el final de tu serie favorita. Les importa poco lo que está pasando en el escenario.

Tampoco entiendo a quienes ven los conciertos a través de la pantalla de su móvil y encima retransmiten todo por sus redes sociales, ¿de verdad están disfrutando del espectáculo? Es curioso… De todas formas no creo que sea un problema estrictamente granadino. Lo he visto en otras ciudades, españolas todas, eso si.

 

Cuando le propuse a Silvia la entrevista, tenía en mente juntaros a las dos pero no conocía bien vuestra relación. Ella se me adelantó y comentó que le haría mucha ilusión puesto que sois amigas y lleváis muchos años juntas. Además de en la amistad, ¿también habéis pasado juntas vuestra carrera? ¿En lo bueno y en lo malo?

Clara: Pues sí, ambas somos cordobesas, del mismo año y maduradas laboralmente en Granada. Hemos hecho juntas menos cosas de las que me gustaría, pero la relación siempre ha sido muy buena y muy continua para comentar nuestros respectivos trabajos, fuera cual fuera. En los últimos años compartimos tiempo también en la Asociación de salas de conciertos de Andalucía (Creadi) en cuyas reuniones pasamos muy buenos ratos junto a otros compañeros.

Silvia: A lo largo de estos años me he apoyado mucho en Clara, le he planteado mil dudas profesionales y he acudido a ella para preguntarle por grupos o simplemente para desahogarme. Apenas hemos trabajado juntas en un mismo proyecto, pero tengo el presentimiento de que algún día lo haremos… ¡espero que sea pronto!

 

Agradecemos a Silvia y Clara su disposición y tiempo para sumarse a nuestra sección Mujeres en la Música, y la profesionalidad con la que siempre nos tratan cuando contactamos con ellas interesándonos por sus producciones. Les deseamos lo mejor en sus proyectos futuros laborales, y personales.

Qué se te pasa por la cabeza?