Jueves 20 de abril. Lemon Rock Hostel

La banda zaragozana llegó a Granada para presentar su último trabajo, Misterios de la canción ligera (Limbo Star, 2017), un álbum en el que revisa una selección de sus clásicos en clave acústica.

Al filo de las nueve de la noche Sergio Vinadé y Sebas Puente, almas del proyecto, aparecían en escena para iniciar con Pulseras uno de los conciertos más especiales que se recuerdan en la ciudad. Tachenko es un grupo que lleva la defensa de la melodía y la canción como bandera, y lo demostraron sobradamente desde los primeros momentos del concierto, ya sea con temas de nuevo cuño como Armagedón o con algunos de sus ya himnos como Vámonos o Nuestro ganador.

El concierto fue una sucesión de continuos intercambios de instrumentos: guitarras acústicas de todo linaje, guitarra clásica y piano para elegir la instrumentación más acertada para cada canción. Sergio y Sebas se sintieron muy cómodos a lo largo de toda la noche y eso fue palpable. Se creó un buen ambiente que favoreció la comunicación entre artista y público. Un público que, por fortuna, estuvo a la altura y se dedicó a disfrutar del concierto y no a la charla a destiempo.

Quince años de carrera dan para mucho, y meridianamente claro quedó a lo largo de la noche. Si bien el grueso del concierto lo dedicaron a presentar las versiones de su nuevo trabajo (El rey del balón, El tiempo en los Urales) no quisieron dejar de recordar temas más antiguos como Mi amor, las mayorías o Suerte y relámpagos.

Un problema con la guitarra de Sebas hizo que tuvieran que empezar de nuevo la íntima y reciente Nuestra especialidad. Poco importó, pues vista la recepción del público, la canción está llamada a ocupar un puesto alto en su discografía. Como el que ocupa Amable, la joya pop con la que decidieron terminar antes del bis.

Abrieron el bis con Mundo apache, pero sin duda el momento más emocionante de todo el concierto vino justo después. Los zaragozanos decidieron honrar la memoria de El niño gusano, y en concreto de Sergio Algora, con una versión de Lourdes que hizo que todos los asistentes levitaran en un estado de alegría desorbitada. Con Más madera terminaron un concierto que engatusó a todos los asistentes desde el primer acorde.

Sin duda fue un auténtico lujo poder ver a una banda como Tachenko en un ambiente tan íntimo, pudiendo disfrutar de su arsenal de canciones pop reducidas a su esencia, casi desnudas. Que la magia de Sergio y Sebas siga haciéndonos felices por muchos años.

                           Por Juan C. Salar

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