LOS PLANETAS. SÁBADO 9 DE MAYO. SALA INDUSTRIAL COPERA.

“Vaya conciertazo”. “Hacía tiempo que no sonaban así”. Esas eran las frases más repetidas que se podían escuchar a la salida de la sala Industrial Copera el pasado sábado. La actuación de Los Planetas, convocada con motivo de la publicación del EP “Dobles Fatigas” (El Segell del Primavera, 2015), había suscitado tal interés que las entradas llevaban agotadas un tiempo y los precios de la reventa eran, nunca mejor dicho, astronómicos.

La sala, llena hasta la bandera, aplaudía con entusiasmo cuando Jota, Florent, Eric, Banin y Julián subían al escenario. Versos en árabe precedían a Los Poetas, canción con la que abrieron el concierto. Jota, escondido entre los focos del escenario y con pose mesiánica, daba las gracias a la vez que recordaba que eran Los Planetas, por si había algún despistado en la sala. El cancionero de Los Planetas es tan vasto que pueden permitir tocar cuatro himnos seguidos como Señora de las alturas, Ya no me asomo a la reja, Corrientes circulares en el tiempo y Nunca me entero de nada sin apenas despeinarse. Para el público, que no es de piedra, el asunto es bien distinto y las lágrimas no tardaron en aflorar.  Para los que se resistían a mostrar sus emociones en público, tenían preparada Toxicosmos.

Las canciones del nuevo EP en directo sirven para silenciar a los incomprensiblemente desesperados en dar por muertos a Los Planetas, realizando una interpretación aún si cabe más emotiva y potente de temas como Motores de combustión, canción que demuestra que la capacidad de Jota para dar en la llaga sigue intacta. Y con la mano en el pecho, como si intentase suturar una herida en el corazón, Jota entonaba los versos de Santos que yo te pinté. Hubo tiempo para presentar un tema nuevo, Espíritu Olímpico, inspirado en tangos granaínos y que grabarán pronto.

Pasado el ecuador del concierto, se avecinaba la colección de hits de la banda granadina. Las canciones que todos hemos escuchado, con las que hemos crecido, canciones que hemos dedicado a alguien, canciones con las que hemos llorado. En definitiva, canciones que conforman la banda sonora de la vida de los allí presentes. Sin dar respiro escuchábamos Si me diste la espalda, Devuélveme la pasta, El duendecillo verde, que pese a su reciente publicación fue tarareada como cualquiera de los grandes himnos, Reunión en la cumbre y una brutal Pesadilla en el parque de atracciones en la que el público, enloquecido y extasiado, no cantaba sino que gritaba los versos de una de las canciones más despechadas de la banda.

Era el turno de los bises, con el inconfundible inicio de Segundo Premio con la batería de un Eric soberbio a lo largo de toda la noche, demostrando que él y solo él es el batería de Los Planetas. Un buen día (como el de ayer) y Alegrías del incendio para terminar el primer bis. Llegados a este punto, no se podía distinguir lo amargo del sudor de lo salado de las lágrimas.

Con una fallida Romance de Juan de Osuna daban comienzo al segundo bis. Problemas técnicos de Banin con su guitarra impidieron disfrutar de uno de los mejores cortes de Una Opera Egipcia. Sin embargo, el delirio colectivo que supuso De viaje compensó todo. Para concluir el ritual, La copa de Europa, en la que el público cantaba cada una de las frases como si de una oración religiosa se tratase.

A lo largo de las dos horas de concierto, Los Planetas se dedicaron a mezclar viejo y nuevo, tradición y modernismo, flamenco y psicodelia, haciendo un repaso tanto de sus himnos generacionales como a su vertiente más experimental, con la que acercan a las raíces flamencas de su tierra. El buen sonido de la sala, abarrotada de fieles seguidores de la banda, ayudó al grupo a defender su repertorio.

Anteriormente, y a modo de aperitivo, pudimos disfrutar del directo de Pájaro Jack. A la par que la sala se iba llenando, el joven grupo iba desgranando los cortes de su nuevo álbum¸ Vuelve el bien. Con temas como El bien¸ Vuelvo en mí, El frente polar o El segundo huracán demostraron la coherencia de su propuesta, basada en juegos de voces, melodías pop y una contundente base rítmica que les hace destacar en directo.

Texto por Juan C. Salar

Fotos por Mar B Zapata

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