Miércoles 14 de junio. Carmen de los Mártires.

La nueva propuesta de Cervezas Alhambra, Momentos Alhambra Música, echó a rodar el pasado miércoles con una banda de altura en un entorno privilegiado: los Lori Meyers en el Carmen de los Mártires.

Después de varios años reuniéndonos bajo el ciclo Los conciertos de las 2, la cervecera granadina da un paso hacia adelante con una propuesta con la que grupos nacionales e internacionales nos harán disfrutar de una propuesta única y singular.  Valencia, Madrid, Málaga, Córdoba, Bilbao, Murcia y Vigo, entre otra ciudades, son las elegidas para albergar los conciertos de este ciclo entre los meses de junio y diciembre.

A pesar del calor asfixiante de un día de junio a las 19h de la tarde en Granada, los Lori jugaban en casa y nadie quiso perderse tal evento. Sin embargo, antes de que subieran al escenario los de Loja, la música ya había empezado a sonar. En dos tarimas dispuestas enfrentadas, de un lado Pepe Luis Carmona y familia, de otro lado Juan Codorniú y Antonio Arias. Ambos bandos unieron cantos flamencos y distorsiones creando una atmósfera mágica.

Por su parte, Lori Meyers ofrecieron un concierto en el que se dedicaron a revisar en clave acústica sus grandes éxitos así como a presentar algunos de los temas pertenecientes a su último trabajo, En la espiral (2017). El reloj marcaba las ocho pasadas cuando al ritmo de Luces de Neón los Lori entraban en acción. Son ya muchos años los que llevan a sus espaldas, y en su repertorio se iban intercalando desde el comienzo rescates de perlas pop como Sus nuevos zapatos hasta algunos de sus éxitos más recientes como Emborracharme.

Es en los conciertos acústicos donde mejor se pueden apreciar las habilidades de un grupo. Desprovistos de todo artificio, los Lori demostraron que, dejando de lado gustos, fobias y preferencias, nunca han dejado de ser una banda de muy buenos músicos. Al despedazar canciones como Impronta, del álbum homónimo, o Eternidad u Océanos, de su último trabajo, demuestran un savoir-faire poco habitual en la mayoría de las bandas masivas que inundan los festivales de la península.

Siempre tienen guardados algunos ases en la manga para prender la mecha y que sus conciertos se conviertan en una fiesta. Justo lo que ocurrió con Siempre brilla el sol, canción de su último disco destinada a conservar un puesto privilegiado en sus directos o la ya clásica Mi realidad. Tampoco se quedan atrás las que se guardaban para el bis: Rumba en atmósfera cero y Alta fidelidad. Por insistencia del público, y fuera de todo pronóstico, volvían a subir al escenario, en este caso Noni y Ale solos, para regalar el que sin duda fue el momento de la noche: una versión acústica de El aprendiz.

Una gran banda, un enclave privilegiado y todo esto regado con la mejor cerveza del país. Habrá que estar pendiente a las próximas fechas.

Por Juan C. Salar

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