Cosas que hacen Bum! Sábado, 30 de mayo, 23.00h. Ruido Rosa.

¿Por qué hay más gente fuera que dentro? ¿Cuál es el baño de señoras y cuál el de caballeros? Hay preguntas que solo tienen respuesta cuando ya has ido un par de veces a un sitio. Este sitio es el Ruido Rosa. Pero lo que nadie pone en duda cuando entra por primera vez por la puerta de cristal que abre hacia fuera es que está entrando en una especie de templo. La buena música, la cerveza fría, la melena pelirroja de Natalia y la timidez de Víctor Lapido son los ingredientes secretos de la mezcla que ponía escenario a Cosas que hacen Bum! el último sábado del mes.

Puntualmente impuntuales, como todo grupo granadino que se precie cuando toca en su ciudad, el quinteto invadía a las 23.00 horas un escenario que se les quedaba pequeño, y no solo porque fuesen muchos.

Con un sonido más que aceptable teniendo en cuenta los medios y las notas de un acordeón introducían “El largo y cálido verano”, animando a los presentes a descubrir Tomando la habitación, el LP que venían presentando aquella noche. “Restos que arroja el mar”“Pasen y vean”servían de homenaje al poeta Fernando Jaén al tiempo que afirmaban sentirse como en casa tocando allí y con el bar indiscutiblemente lleno. El público atento y respetuoso se iba contagiando de sus sonrisas con un par de temas nuevos y las bromas de Víctor Lapido, empeñado en repartir chupitos de tequila para todos después del quinto tema.

La reinterpretación de Youth, de Daughter, tras pedir perdón sin motivo al atreverse con una letra en inglés fue uno de los momentos de una noche que sin duda llegó a su máximo nivel de asombro grato cuando aquella canción manida de Rihanna, Umbrella, renacía al son de unas maracas y tres voces femeninas coreándose.

“Jardín japonés”“La velocidad de un jardín” ponían la base floreada a “Niña perdigón”, que dedicaban a la madre de la chiquilla que canta una parte en el disco. Chema Mercado a la guitarra llegó a bromear con abrirse en canal en “Biografía” y “Arena de los libros”, otra de las nuevas, servía para cerrar el setlist planeado.

Pero si aún queda tiempo para un par de canciones más, el público no tiene ganas de irse y los camareros te animan a seguir… ¿por qué no unos bises hasta que llegue la medianoche? Así fue como Penélope se despidió cantando “Ojalá se acaben tus penas. Ojalá que te vaya bonito”y acompañada de un puñado de felicitaciones y abrazos de los asistentes.

Y ahora sí, ¡tequila!


Por Mar B. Zapata

Qué se te pasa por la cabeza?