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Viernes, 8 de septiembre. Sala Plantabaja.

Es bastante probable que el mundo pueda dividirse según lo que nos gusta hacer los viernes por la noche. Los viernes son los días de los excesos, de las fiestas hasta el amanecer, de comenzar un viaje, de quedar con el amigo que hace medio siglo que no ves y, por supuesto, de ir al concierto que llevas esperando toda la semana o incluso todo el mes. Esto último es lo que nos sucede a un grupo de personas cada semana. Tenemos una cita planeada y quedamos sin quedar en las salas de conciertos que son nuestra segunda casa los fines de semana.

El pasado viernes fueron nuestros amigos de Fuzzy Chain los encargados de ponerle nombre a la noche. Y es que si alguien pensaba que el concierto de Atención Tsunami iba a dejarle indiferente es que conoce poco las apuestas de la promotora a la que más le gusta un sarao de la ciudad. Los madrileños venían terminando la gira de promoción de su último disco, Silencio en la retaguardia.

Con una sonrisa que no pudo quitarles de la cara ni las luces que se encendieron en las últimas dos canciones anunciando que se habían quedado sin tiempo, Atención Tsunami nos golpeó con la fuerza de sus tres guitarrista y nos hizo un recorrido por los mejores temas de su discografía. Además de las indispensables del trabajo nuevo rescataron otras como «Que le corten la cabeza» o «Casi nunca», invitando a bailar al público incluso cuando presentaban algún tema como «balada».

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De abrir la velada se encargaron los también madrileños Owl Captain, con un sonido impecable y demostrando por qué su nombre está corriendo como la pólvora por los medios nacionales. Un grupo que puso la nota de contraste en la noche con sus temas intimistas presididos por la voz prodigiosa de Gonzalo Ruiz. Muchos serían los que, al día siguiente, buscarían en internet el LP que subieron con ellos al escenario, The insides of being the Owl Captain, una propuesta sólida y de una calidad que seguro les traerá muchas buenas noticias en un futuro muy próximo.

 

Si algo destacó esa noche fue sin duda el buen ambiente que se respiró entre un público educado que supo guardar silencio en los momentos oportunos, así como aplaudir e incluso bailar en los temas más movidos. Y es que hay muchas veces que más vale solo que mal acompañado.

Y tú, ¿a quién te encomiendas los viernes por la noche?

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Texto y fotos por Mar B Zapata

Qué se te pasa por la cabeza?