El sábado 18 de octubre, Xoel López visitó Granada por tercera vez en 2014 para deleitarnos en formato acústico dentro de la nueva temporada del ciclo Caleidoscopio, en la sala Boogaclub. En esta ocasión, el gallego repasó temas de su álbum Atlántico, pero también recuperó muchas canciones de sus discos como Deluxe en una velada donde la maestría del músico y la química con un público muy entregado fueron indiscutibles.

A las 23:15 de la noche Boogaclub abría sus puertas al público con entrada general, que se unió a los VIPs y preferentes en un clima de gran expectación por ver al músico gallego. No hubo que esperar mucho, sobre las 23:35 se encendieron las luces del escenario y Xoel apareció entre aplausos y piropos para comenzar el espectáculo transportándonos a Buenos Aires, canción con la que Xoel demostró que es todo un virtuoso guitarrista con una preciosa introducción que desde el primer instante nos transmitió el cariño y la pasión que caracterizan al gallego.

El público, que cantaba un poco tímido este tema, se deshizo en un caluroso aplauso cuando el propio Xoel aprovechó para saludarnos: Muchas gracias, estoy encantado de volver a Granada, es uno de los lugares que más he visitado últimamente. No es porque yo quiera, pero cuando una ciudad te demanda tanto hay que venir. Antes de continuar con Por el viejo barrio, Xoel nos pidió colaboración: Es muy fácil, sólo hay que dar una palmada. Pero flojito, que vosotros sois muchos, y yo soy sólo uno. Podéis elegir, dar una palmada tipo “flamenco” si sabéis, o si no tipo “lluvia” y así es como si estuviéramos en Galicia. Aunque el público estaba en sintonía con el artista, los presentes no teníamos demasiado arte y Xoel tuvo que ayudarnos, entre risas, indicándonos cuando teníamos que dar palmadas. Pero la intención es lo que cuenta, y ganas no nos faltaban.

A continuación llegó uno de los “mejores momentos” con Reconstrucción, de la que Xoel comentó que es una de sus canciones más especiales, ya que la considera una imprescindible en sus directos. Una de esas canciones que son “para siempre”. Volvimos a Atlántico, con una canción que en formato acústico, es de las más diferentes respecto al disco: Desafinando Amor, con una divertida pronunciación “argentina” en los primeros versos y unos coros bastante erótico-festivos que provocaron alguna que otra carcajada general.

Con Quemas, Xoel volvió a dejarnos con la boca abierta con su talento a la guitarra, y con los ritmos Caballero consiguió que la Booga se convirtiera en toda una pista de baile. Llegó ahora el turno de una de las canciones más maduras de su último disco, Joven Poeta, para la cual el gallego volvió a pedir la colaboración por parte del público. “No tenéis excusa, porque es muy fácil, sólo tenéis que repetir lo que yo diga”.

Más tarde, Xoel bromeó sobre su pelo, más largo de lo habitual. No he tenido tiempo para cortármelo porque, como sabréis, estoy en medio de la grabación del que será mi próximo disco, y la verdad es que está siendo muy duro, se excusó. Entonces, bromeó diciendo que un artista tan mainstream como él estudiaba las listas de éxitos y los que sonaba en la radio para que sus canciones sean hits: Ya sabéis, que el estribillo sea en do y que la letra sea popular y adaptada a todos los públicos. Vaya, que lo voy a petar con el próximo disco. Está todo calculado. De esta manera, Xoel presentó Patagonia, un tema nuevo que verá la luz a finales de año. Nos pidió que no fuésemos muy exigentes, y es que “su música es como la tónica, que al principio no te gusta, y es necesario probarlo varias veces para saber disfrutarlo”. Lo cierto es que esta canción gustó y mucho en esta primera escucha… y nos dejó a más de uno con unas ganas enormes de más.

Y Xoel se pasó al piano para interpretar Tendremos que esperar. Y allí continuó con Postal de Nueva York. Para presentar esta canción,Xoel nos contó cómo la compuso, en Nueva York, un día que, como dice la canción, volvía del cine de ver una película que no le había gustado y que se sintió solo. También explicó las referencias hacia Simon & Garfunkel que aparecen en el tema y que la plaza María Pita es la plaza principal de La Coruña, su ciudad natal. Así, después de esta introducción, para muchos de los presentes la canción cobró un sentido diferente, más rico y completo a pesar de que el propio Xoel no quiso desvelar todo lo que quería expresar con Postal de Nueva York, porque entonces “se pierde la gracia”.

La velada continuó recuperando De vino y espejos y prosiguió con una preciosa versión al ukelele de La boca del volcán para dar paso a  uno de los momentos más increíbles de la noche; la versión de la Canción del jinete, de Paco Ibáñez y con la letra del granadino más ilustre, Federico García Lorca. Y es que tras esta sublime interpretación, el aplauso que ofrecimos fue tan intenso y caluroso que no dejamos hablar a Xoel. El espectáculo siguió con Tendrás que hacerlo mejor y La gran montaña.

Cuando parecía que el concierto no podía mejorar, Xoel volvió a sorprendernos con una maravillosa versión de Simon & Garfunkel, The Boxer, canción que enlazó a la perfección con una de las mejores composiciones del gallego, Tierra. Durante esta canción, muchos de los asistentes VIP se levantaron de las sillas y todos acompañamos a Xoel cantando los coros en uno de los momentos más íntimos de la noche.

Era ya la una de la madrugada, y Xoel abandonó el escenario entre aplausos. El público quería más, y no paraba de pedir canciones: San Juan, Ver en la oscuridad, Gigante… Xoel volvió, encantado con el entusiasmo del público granadino y abrumado por la cantidad de peticiones queestaba recibiendo. Finalmente se decantó por recuperar una canción que hacía tiempo que no sonaba, Gigante, y de hecho, se le olvidó parte de la letra. No obstante, allí estábamos los asistentes para corear y animar todo lo que hiciera falta.

Le quedaba poco a esta primera noche del nuevo Ciclo Caleidoscopio, y para entonces el músico se reservó otra de las grandes canciones de Atlántico, Hombre de ninguna parte, para la que Xoel volvió a pedirnos colaboración en los coros. Después, el gallego volvió al teclado para rescatar un par de temas más de Deluxe, Ver en la oscuridad y El amor valiente, canción en la que Xoel nos “chivaba” la letra de la canción para que cantásemos todos al unísono.

La noche estaba llegando a su fin, aunque todos, tanto Xoel como el público, teníamos unas ganas de juerga más que evidentes. “¿Una más?” Nos preguntó, diciéndonos que en esta última canción todos los presentes teníamos que cantar, bailar, hacer palmas… en definitiva, disfrutarla al máximo. Y así fue, con muchos de nosotros acabamos “colándonos” en la zona VIP, para acompañar a Xoel en el último tema de la noche, De piedras y arena mojada. Un cierre increíble a la altura de la noche.

Por Esther S. Gómez

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