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La Sala. Viernes 7 de octubre. 00:00.

Croché es una de los últimos grupos surgidos en la escena musical de la ciudad. Tres chicas dentro de la banda y una propuesta de rock existencial. Como mínimo, despierta curiosidad. Tal vez fuera por eso que el viernes pasado, rondando el filo de la medianoche, La Sala se encontraba abarrotada y expectante. Croché no tienen carta de presentación más allá de sus directos: han decidido esperar un poco antes de preparar su primera maqueta. Y tal vez este sea otro motivo por el cual la sala estaba llena.

Con la primera canción del concierto uno ya podía intuir de qué iba la cosa: un rock clásico de guitarras afiladas y potente base rítmica. Riffs pegadizos como el de Instant orgasm lo certifican. No obstante, no se quedan ahí y con temas como más pausados y melódicos como La oscuridad y su silencio se adentran en otras plazas de las que también salen airosos.

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Juan, cantante y guitarrista de la banda, da muestra de un gran registro vocal y no tiene problema alguno cuando toca tirar de la banda y ejercer de frontman. Tuvo tiempo incluso para citar a Robe Iniesta con aquello de que ni uno mismo tiene ni puta idea de qué va una determinada canción. Pero antes ya nos habíamos dado cuenta de la influencia que ha tenido en sus letras: estas rezuman el onirismo característico del extremeño.

La banda funciona: suena a banda, que no es poco. Están bien engrasados por una batería y un bajo al que se le unen unas guitarras que dan muestras de virtuosismo cuando tienen que hacerlo: sin pirupirus ni sonidos de mosca innecesarios. Picotean de los primeros Cure hasta la garra de Led Zeppelin pasando por los mencionados Extremoduro.

A veces es difícil encontrar música que se salga del rebaño. Lo bueno llega cuando, además de encontrarla, está hecha con mimo y sin ínfulas de grandeza.

 

                        Texto por Juan C. Salar

Fotos por Laura Martín

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