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Arizona Baby es, sin duda, uno de los grupos que mejor saben revolucionar a la audiencia con sus directos. Uno de los culpables de que eso sea así es su vocalista, el gran Javier Vielba, con quien quisimos encontrarnos durante el quinto aniversario del Granada Sound para hablar de todos sus proyectos y comprobar cómo, efectivamente, tiene el don de la palabra.

 la música no la he conocido en tiempos que no estuviese en crisis

Songs to sing along vuelve a las tiendas tras el décimo aniversario de Arizona Baby. Los fans lo demandaban y había que cumplir sus peticiones, ¿verdad?

Sí, así fue. También nos hacía ilusión, porque nunca lo llegamos a editar de forma oficial con un sello ni nada así, fue una autoedición pura y dura. Realmente, ahora es más común, antes era una cosa más compleja y ahora es cierto que se ha hecho más accesible. Esto es como los muebles: antes tenías que ir a un carpintero a que te los hiciera y, sin embargo, ahora, vas a Ikea, lo compras por piezas y cualquiera puede montar un mueble sin ser carpintero. Por eso, ahora todo el mundo tiene un grupo, un blog, es diseñador gráfico, multi instrumentista, tiene un estudio de grabación…e, incluso, hay muchos que se piensan que tienen una sala de conciertos. Ahora mismo estamos en un mundo que es muy poco exigente con todo.

Esa misma autoedición que hicimos fue una de las más cutres de la historia: totalmente hecho a mano, pegando las pegatinas en los CDs nosotros mismos, etc. Es cierto que hicimos un montón de copias, más de dos mil, y se fueron vendiendo todas hasta que desapareció ese disco del mapa. Y no estaba siquiera en formato digital, porque queríamos subirlo por nuestra cuenta, que se subiese a una plataforma de streaming a través de nuestro sello en forma de reedición, por lo que pensamos que lo mejor era esperar a una fecha señalada y qué mejor que la del décimo aniversario. Aparte, sí que es verdad que mucha gente lo reclamaba por las redes porque lo había encontrado en alguna página web en una calidad malísima.

 

Volviendo a esos diez años atrás, ¿qué os marcó de esa época en la que os dabais a conocer?

Personalmente, para mí era la época de estar terminando los estudios universitarios (hice Filología Inglesa) y justo estaba decidiendo qué hacía con mi vida. Desde luego, una prioridad de todas las cosas que yo hacía con mi tiempo era la música y tocar. De hecho, desde los catorce años, en los que empecé a tocar con grupos, lo ha sido, entonces ha sido un factor muy importante en mi orden de prioridades. Para mí marcaba un poco más ese momento, de una forma más adulta y reflexionada, no solo seguir dándole importancia a la música sino darle, cada vez, más.

arizona_2-427x640También, ese afán de aventura y auto exigencia y no querer hacer más de lo mismo, porque llevábamos, tanto mis compañeros como yo, mucho tiempo en otros grupos. Habíamos tenido muchos proyectos, generalmente eléctricos, empezamos con estilos muchísimo más cañeros: metal extremo, hardcore, punk… Sobre todo, mucho más metal extremo y hardcore, pues punk creo que lo seguimos siendo; es una cuestión de actitud y esa actitud siempre la hemos tenido.

Es una actitud de ir a la contra, de hacerlo tú mismo, de tener una cierta sensación de que formas parte de algo, o un anhelo de formar parte de algo. En nuestro caso, la música nos aporta mucho y siempre queremos devolverle algo.

Todo lo que somos ahora viene de antes, como le pasa a todo el mundo en la vida, y creo que lo que más nos costó en aquellos años fue tomarnos en serio ese formato acústico, porque antes era una cosa que hacías más en parques, fiestas…no te lo tomas tan en serio, dices “bueno, esto es para pasarlo bien y luego con el grupo serio voy con mi súper ampli, mis guitarras eléctricas, mi pedalera que parece la nave de Star Trek…” [risas]

Más tarde es cuando empezamos a decir “menos es más”. Y quizás “menos es más”, si esto es un libro, sería el titular de este capítulo por el que me preguntas. No era el de “¿por qué no tomarnos en serio esto que es tan divertido y que parece que, joder, la peña se engorila más con esto que cuando tocamos con los grupos eléctricos que tenemos aparte?” Y ahí empezamos a ahondar y a sacar canciones con ese formato en mente. También, tocar en acústico exige mucho más a nivel técnico, hay menos capas con las que taparse, por lo que eso nos exigía mucho como instrumentistas.

¿Ha cambiado mucho la escena desde entonces?

Depende de por qué escena me preguntes. Por un lado, está la escena internacional y dentro de la internacional hay cosas más mainstream, alternativas, underground o como lo queramos llamar; también está la escena nacional y, además, la escena local. En nuestro caso, la escena de Valladolid siempre ha sido muy activa, muy bulliciosa, de la que nos sentimos parte y agentes provocadores [risas]. Ha cambiado todo en muchos aspectos, obviamente, son diez años y encima en los tiempos que corren parece que los años son concentrados, por lo que, por un lado, el tiempo vuela, pero por otro, cunde muchísimo. Pero bueno, no quiero enrollarme más de la cuenta porque yo tiendo a hablar muchísimo [risas].

[Pero sigue] Muchas cosas, porque ya entonces era muy complicado el tema mercantil de todo esto, el poder rentabilizar, que salgan las cuentas, etc. Que luego es cierto que en 2008, con la dichosa y famosa crisis, en adelante, se ha ido poniendo todo más difícil, pero, yo lo llevo diciendo muchos años, la música no la he conocido en tiempos que no estuviese en crisis. Cuando era un chavalín, pues sí y, ahora que se cumple el 25 aniversario de Nirvana, que yo estaba en octavo de EGB, eso sí fue un impacto total. Cuando salió Nevermind conseguí la cinta y empecé a tocar. Todo eso ha cambiado tanto de cómo empecé yo a hacer música… Cuando empecé a tocar me grababa los ensayos en cintas de cassette, llevo toda la vida con papel, boli y grabadora. Solo con eso ya ves cómo ha cambiado todo el tema tecnológico, que creo que es el mayor impacto: los avances tecnológicos y el advenimiento de Internet, ¡este nuevo Dios!

Van a hacer dos años de la publicación de Secret Fires, ¿qué os ha traído este disco?¿Hay proyectos futuros?

Nada, ¡lo vamos a dejar! ¡El año que viene ya y a tomar por culo! [risas]

Tampoco habéis tenido mucho tiempo entre esa reedición y el Secret Fires

Hemos estado año y medio de gira constante y, de hecho, estos ya son los últimos coletazos de esa gira, estrujando ya el bote hasta que no te queda más. El repertorio del Granada Sound está muy compensado, hemos hecho toda la gira muy enfocada a Secret Fires, pero creo que éste es un concentrado de grandes éxitos arizónicos clásicos básicos.

Ahora mismo estamos siendo Arizona Baby con todo nuestro bagaje y, por supuesto, hay muchos proyectos. De hecho, ya estamos en el local de ensayo haciendo cosas nuevas, estamos yendo al estudio, probando todo tipo de cosas con el equipo que colabora mucho con nosotros para mantenerlo como es pero sin parar de cambiar, es decir, intentamos hacer lo mismo pero haciendo cosas distintas, que es justo lo contrario a lo que pasa en general en la vida, que uno cree que va a cambiar las cosas haciendo más de lo mismo, como, por ejemplo, las elecciones [risas]. ¡Creemos que va a cambiar algo por votar veinte veces! Nosotros hacemos justo lo contrario, pero son matices.

En Secret Fires ya hubo un cambio de sonido respecto a los anteriores, ¿os quedaréis ahí o exploraréis nuevos horizontes?

Pues sí se puede decir que todo apunta a que la línea a seguir sea un poco como la que abre Secret Fires: canciones muy directas y muy cañeras que pueden tener desarrollo de sube y baja pero siempre con una energía muy primitiva y muy directa. Creo que con la psicodelia y el formato acústico de las guitarras pero sin parar de añadir matices, creo que va a ser más rockero, más duro en general, pero con sube-baja.

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Y hablando de vosotros, tenemos al Doctor Tosco en el fondo con su vibrante batería, la serenidad del Señor Marrón a la guitarra…y El Meister de maestro de ceremonias que consigue animar hasta al más rezagado, ¿ese papel es un don que le viene de nacimiento o se le fue asignado?

Hombre, yo era el típico tío que en casa, en las fiestas en las que se juntaba toda la familia, entretenía a todos en los postres, siempre decían “¡el niño que cante algo, que cuente unos chistes!”, entonces siempre se me ha dado bien, siempre he sido bastante acaparador de atención y siempre me ha gustado ser el payaso de la clase.

Eso es verdad que siempre lo llevas ahí, es un instinto, una tendencia que uno tiene y que lo puedes enfocar de una manera o de otra, o de manera más productiva o más negativa. A mí me alegra ver que a la gente le interesa ver lo que hago y cómo canalizo toda esta energía y este afán de decir “¡eh, que estoy aquí, escuchadme!”. Veo que sí que es productivo y que la gente que nos sigue agradece mucho que estemos ahí, igual que nosotros agradecemos a ellos. Se queda así una simbiosis súper bonita.

Esto de hacer música o cualquier arte o una actividad como la que hacéis vosotros, lo veo un poco como un radar, es una especie de forma de sacar la bandera y decir “estoy aquí, pero está codificada, para que solo vengan los que tú quieres que vengan, los que son de tu rollo”. Muchas veces creo que a un grupo le caracteriza mucho, más que la gente que le sigue, la que no le sigue. Hay veces que me dice alguien que no le gusta lo que hacemos y, ¡buf, qué alivio! [risas] Eso es así, nosotros no somos para todos los grupos, ni queremos.

 

Ya terminando, tenemos la duda: entre un grupo y otro, el disco, la reedición…¿paráis la gira en algún momento? ¿Tenéis ganas de hacerlo o sois de culillo de mal asiento?

[risas] No, la verdad es que esto es como lo de Bob Dylan del Never Ending Tour. Cuando estoy por ahí tocando, veo el calendario y es que los demás días también estoy haciendo cosas de música. Como os decía antes, es a lo que me parece más interesante dedicarle mi tiempo. Si me preguntas si me apetece más echar un partido de fútbol o quedar para tocar, pues quedar para tocar. ¿Echar una Play o tocar? Tocar. Al final es lo que te apetece, lo que quieres hacer.

Otra cosa es que descanses de un proyecto cogiendo otro. Por ejemplo, en el Granada Sound toco con Arizona Baby y al día siguiente en Valencia como El Meister. Cambias el chip y te metes en el papel, “ahora soy El Meister, ahora Javi Arizona, ahora Javi Corizonas”. Es la propia música y es como todo, si estás en el agua te mojas y si estás en el fuego te quemas, es el propio contexto el que te lleva. Yo intento no actuar, yo no hago nada que no sea yo. Esto lo decía Loquillo cuando le preguntaban por su personaje y su persona, “donde soy yo es en el escenario y no fuera”. Con distintos sombreros, me siento en mi salsa, en distintas salsas.

Tengo tantas inquietudes y le dedico tantas horas a la música que, obviamente, salen cosas distintas si eres productivo, porque, si no, revientas. De ahí que haya distintos proyectos y que yo siempre esté por ahí liado, en casi nueve años de gira constante, como decía mi madre: “todo el día con el culo arrendao”. [risas]

 

Por Ana López

Fotos de Mar B Zapata

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