Granapop Festival. Sábado 21 de noviembre. Sala El Tren

El pasado sábado 21 de noviembre tuvimos una muy esperada cita solidaria. Era, por fin, el día del Granapop. Pero el cielo de Granada, que nos había regalado unos días más de sol y calor, decidió cambiar y ponerse gris para la ocasión.

Y quizás las lluvias que trajo, sumado al inevitable caso que siempre conlleva “el Clásico”, fueron causa de la escasa asistencia en la Sala Plantabaja para abrir la jornada musical con Señores. Pero, aunque escasa, fue notoria. El grupo bilbaíno lo puso fácil, eso sí, sorprendiendo con un directo en el que se entregaron al máximo y en el que sobresalía un sonido electrizante en los temas de su trabajo Verbena en la plaza del pueblo.

Tras esto, una vez que la lluvia había cesado, nos dirigíamos a la Sala El Tren, donde el festival empezó media hora más tarde de lo previsto. Juanjo Rengel, maestro de ceremonias, salió al escenario para dar la bienvenida a los que lentamente iban llegando y disfrutando de los precios reducidos de la barra en las primeras horas. El malagueño, con disposición y simpatía, dio paso a Señor Blanco, que presentaron su nuevo álbum, Los elegidos. Con un sonido muy limpio, llegaban a los que los escuchaban por primera vez, mientras que seducían a los que se sabían más de una canción suya.

Los granadinos Toulouse salían tras ellos para presentar a un público que poco a poco iba cogiendo forma su segundo disco, Realidad & Metáfora. Con una nueva formación, muy bien acompañados de Luis Liceras (Bisagra) a la guitarra, nos introdujeron en la historia de El príncipe & la corista. Y, aunque Hasta que el mundo deje de girar se quedará fuera del nuevo trabajo, no podía faltar en el gran directo que ofrecieron. Y digo gran pues, a pesar de los problemillas técnicos que sufrieron, temas ya tan sonados como La isla, Ceniza, A oscuras o Todo cambia hacían crecer al grupo de manera considerable. La playa servía como su despedida ante un público más numeroso.

Tras las oportunas presentaciones por parte de Juanjo y del mismo Víctor Cabezuelo, que pedía disculpas por su ronca voz, Rufus T. Firefly salían al escenario del Granapop por tercera vez consecutiva. Los madrileños cuentan ya con un gran número de fieles entre sus filas y, simplemente Incendiosuicida o Subir a por aire sirvieron como pista para hacernos una idea de lo que nos esperaba. La fuerza de Metrópolis llegaba hasta el final de la sala y (escribe aquí el nombre de la persona a la que más quieras) ponía a todos los pelos de punta.

Con la excusa de que no le llegaba la voz a la siguiente, sacaba al escenario a Sergio Vera (Demiurgo, Vúfalo) para poner su potente voz, un tanto distorsionada, a Demerol y piedras, demostrando la gran conexión que existe entre los dos, quizás por compartir su trabajo con Zahara.

El final se presentaba explosivo y animado gracias al público, que se volcaba más que nunca con Es imposible parar su luz y El problemático Winston Smith, trayéndonos a un Víctor desatado, deshaciéndose de su guitarra como si no le importara y destrozando los teclados frente a su compañero.

Tras la euforia de los últimos, León Benavente llegaban con su último concierto de la gira que les ha tenido revolucionando los escenarios, no sólo españoles, durante dos años. Con una formación sobre las tablas en línea, destacando así la presencia de los cuatros, comenzaban exactamente con eso, con su Revolución, que alcanzaba a todos los presentes.

Tan bien como siempre, o incluso mejor, pues se notaba la emoción de esa última vez, sonaban Década, Las ruinas o Las hienas. Demostraban a través de otros como Rey Ricardo, Estado provisional o Europa ha muerto por qué esta gira se ha alargado tanto, y los fans daban fe de ello entregándose al cien por cien en las primeras filas, ya fuera a los pies casi de Boba o saltando a más no poder con Ánimo, Valiente que, una vez más, era la casi ganadora del setlist que trae el grupo.

Casi porque, tras despedirse de esta gira, Avanzan las negociaciones, Todos contra todos o La palabra preparaban la escena con energía para el apoteósico final que suele traernos un tema como es el de Ser brigada, en el que Boba se adelantaba hacia su público, que bailaba descolocado formando un pogo en las primeras filas.

Mientras el ambiente se calmaba, Juanjo aprovechaba para despedir esta maravillosa noche haciendo las dos cosas que el director del festival, Raúl, le había pedido no hacer: cantar y sacarlo a hablar. Así, tras las tímidas palabras del más sincero agradecimiento de este último, llegaba el directo más largo de la noche, quizás para compensar su paso por la edición anterior, Neuman.

Así, en un escenario en el que resaltaba la parte derecha en la que descansaban las numerosas guitarras del vocalista y el piano de madera, haciendo más acogedora la escena, los murciano-granadinos nos ofrecieron un concierto más distinto a lo que nos tienen habituados, mucho más emotivo.

Y, aunque el comienzo, gracias a temas como Oh no, Tell you, Hell o By fear / Hi love sí que hizo saltar a sus seguidores, muchos de los asistentes comenzaron a distraerse, a hablar y a hacer callar a los que hablaban, haciendo más ruido aún que los otros, motivo por el que el grupo tuvo que parar mientras comenzaba a tocar Friends o por el que no se terminaba de apreciar la emoción de otros como Crab kiss o I have the will, en la que aprovechó para explicar su relación con la ciudad de Granada, en la que nació su hijo.

Pero, a pesar de esto, destacaron en su lista Too pretty, ofreciendo un sonido de guitarras tan espectacular como siempre, o Kids, en la que el público hizo las veces de los cincuenta niños con los que contaron en la grabación. Tras un breve descanso, volvieron para ofrecer el mejor final a la noche, contentando así a todos, con un tema tan cantado como es Turn it, que se expandía por toda la sala. Con esto, y a pesar de los pequeños problemas que tuvieron con el sonido, Neuman volvió a quedar como uno de los grandes del festival.

Después de los conciertos, era el momento de los djs, Banin (Los Planetas), El Chico Biónico y Oscarmina, que se fueron turnando para hacer bailar a los pocos que quedaron en la sala pues, quizás la hora y el frío de la noche hicieron que la gran mayoría abandonara la sala. Aún así, podemos afirmar que el Granapop se ha salvado una vez más y esperamos que siga creciendo como lo ha hecho hasta ahora.

Qué se te pasa por la cabeza?