El pasado sábado 7 de noviembre tuvimos el placer de conocer a Máximo Ruiz Ferrer en la sala Planta Baja de la mano de Napoleón Solo, acompañados de Éter. Aunque ya nos presentaron algunos de los temas de este último álbum en el festival Cubos & Roll en junio, no ha sido hasta este fin de semana cuando el quinteto lo ha interpretado en más profundidad, con alguna que otra sorpresa para el disfrute de todo amante de la escena local.

Los encargados de abrir la noche fueron Éter, ganadores de la penúltima edición del concurso de maquetas EMERGENTES de la misma sala. Este joven grupo granadino volvió a las escenarios con una nueva formación después de algunos meses sin actividad. La velada comenzó con poca gente en la sala, dada la inusual puntualidad con la que comenzó el evento, aunque la sala fue llenándose progresivamente. Los chicos de Éter rompieron el hielo con temas de su primer EP, Caminante nocturno y Diente de león, pero también nos sorprendieron con canciones nuevas como El pacto, Domo A y Cerca del sol. Fue una actuación muy breve, de apenas media hora, en la que el sonido no permitió que la banda todo lo que son capaces de hacer sobre el escenario. Si fuiste uno de los rezagados que no pudo escuchar a Éter, el próximo 27 de noviembre tienes otra oportunidad de verlo en directo en la misma sala junto a Telephants y a The Loud Residents.

Pasadas las 22:15 reinaba una gran expectación mientras sonaban los primeros acordes de Siempre me lo recordarás, a la que sucedieron con una transición dinámica y bien integrada, temas de sus  trabajos anteriores como Napoleón Solo en la Ópera, Todo está tan cerca, Dama de cara blanca

Sentido y orden o Historias en la que Alonso nos pidió colaboración con los coros. Tras darnos la bienvenida y las gracias, esta gran noche continuó con Sospecho, sospecho antes de dar paso al ya archiconocido Máximo Ruiz Ferrer con Pequeña canción del espacio y Matamuertos y la cruel, intercalando también temas como Sueña conmigo o Perdiendo el tiempo, uno de los momentos más celebrados de la velada. Con el tema Saltando hacia afuera, demostraron su habilidad instrumental recreándose al final de la pieza.

Llegado a este punto, tuvo lugar la primera de las colaboraciones con uno de los músicos más relevantes de la música independiente nacional, Antonio Arias, quien volvió a colaborar en Sebastíán, un tema muy en su línea, para pasar , ya solos, a una versión más bien alegre de Emilia y Pepe. Continuaron invitando a subir al escenario a un “amigo muy mutante de Máximo”: Juan Alberto, de Niños Mutantes, quien se declaró fan incondicional del club de los “napoleones”. En este caso, interpretaron Las cinco como siempre, en honor a la Belle Époque de la mítica sala, en la que siempre se quedaban a puerta cerrada hasta las 5. Acabaron esta primera parte con Antes de que ocurriera, otro de los himnos del grupo.

Tras un breve descanso, regresaron al escenario con Del amor perdido, tema con el que interactuaron con el público, y continuaron cantándoles a sus tres chicas favoritas: Ramira, Yuliana Juliana y Lolaila Carmona, temas muy queridos por los asistentes que no pararon de cantar y de bailar. Llegaba la hora de despedirse, y qué mejor manera de hacerlo que con otro par de temas ideales para la ocasión:Tiene que acabar y Adiós, en la que contaron con la colaboración de otro músico de la tierra, Tony de Eskorzo.

Después de esta noche, podemos decir que estamos encantados de haber conocido por fin a Máximo y que Napoleón Solo se superó con un set list impecable y unos arreglos y transiciones a la altura del evento.

Por Esther Susana Gómez Anguita y Celia Valero Barbero

Fotos de Jara Doncel (Más fotos aquí)

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