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Viernes, 17 de noviembre. Sala Plantabaja

Si hay algo en esta vida que nos gusta y mucho son sin lugar a dudas los conciertos y las fiestas de cumpleaños. Y si se unen las dos cosas en singular evento una noche de viernes en uno de los mejores locales de la ciudad el resultado del cóctel es el éxito absoluto. La guinda del pastel en este tipo de eventos es tener como anfitriones a los dueños de la tienda de discos Bora-Bora, que celebra ya el quinto año de vida en la ciudad nazarí. Para tan señalada ocasión quisieron satisfacer el paladar de todos los públicos y nos deleitaron con un menú formado por un primer plato internacional con los neerlandeses Iguana Death Cult, un segundo plato con Cala Vento y un sinfín de djs de todos los estilos de postre.

Desde Países Bajos nos llegaba la propuesta de garage psicodélico de Iguana Death Cult. El grupo sorprendía a aquellos curiosos que se acercaban a descubrir su música en directo (ya no quedan muchos de esos y daba gusto ver que, en este caso, funcionaba tan bien). Con una energía incesante, su álbum The first stirrings of hideous insect life conseguía enganchar en el ambiente a todo el que llegaba, haciendo imposible que quedara alguien inmóvil.

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La sala se sentía cálida ya cuando llegó la hora de que comenzaramos a fascinarnos con Cala Vento al ritmo de Unos poco y otros tanto o Antes de él.

_4El grupo lo forman simplemente Joan y Aleix pero, cuando se suben al escenario, da la impresión de que tienen a toda una tropa acompañándolos, y es que la batería del primero se gana un puesto de lo más destacable sobre las tablas acompañando a las contrarrestadas voces de los dos. Muestra de esto es la favoritísima Historias de bufanda, que da paso al inconfundible delirio de sus directos.

Ya lo hicieron en su anterior visita en marzo, pero ahora reafirmaron su postura cuando sus seguidores, sobre todo los más jóvenes de un público muy variopinto, se acercaban en masa a la primera fila a cantar mientras saltaban con euforia Estoy enamorado de ti, Tus cosas o En cueros.

Pero eran Isabella Cantó, Isla desierta y Abril las que desataron la tormenta final, esa que agarraba todo lo que está a su alcance y con la que acabaron bañados de todo el calor del público, que no paró de disfrutar durante toda la fiesta (una fiesta que siguió y siguió toda la noche por culpa de la asombrosa lista de djs programados).

Otro año más, los de Discos Bora-Bora consiguieron montar un día épico para todos los que les acompañan en su rutina desde hace cinco años y, cómo no, para todos los que quieran unirse. ¡Enhorabuena!

 

 

Por Ana López y Marta B. Zapata

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