Hungry Butterfly + Harakiri Beach. Viernes 30 de octubre. Polaroid Club

En un puente en el que la mitad de Granada se queda vacía, la costa se acercaba a nosotros, pues los malagueños Hungry Butterfly y los motrileños Harakiri Beach se atrevían a programar sus directos en Polaroid Club. Por eso, no era de extrañar la baja asistencia que tuvo el concierto, pero, eso sí, los que fueron listos y se quedaron, no se arrepintieron.

A pesar de empezar casi una hora más tarde debido a un accidente informático de última hora, Harakiri Beach supieron estar a la altura. Empezando con sus primeros temas publicados, como Aquella chica, nos fueron introduciendo hacia su música electrónica, que hacía que los pies de los que allí estaban no pararan de moverse.

De su recién publicado EP Cazador de medusas, triunfaron algunas como Todo se nos va, Sexy, pero no chabacano o Vente de fiesta, a la vez que empezaba a entrar algo más de gente en la sala. Tras resolver otros problemillas técnicos y pedirse una cerveza mientras tanto, terminaron con un nuevo tema que gustó bastante, Arquitechnos.

Tras los cambios en el escenario, casi a las doce de la noche, llegaría la pareja de Hungry Butterfly que, al igual que en su nuevo LP, Herida de muerte, en el que han cambiado al idioma de Cervantes, empezaban con Mira las flores, para continuar con el resto de temas. En estos, entre ritmos de electro pop, destacaba la voz de Paloma, que adquiría cada vez más protagonismo y animaba a casi todos a bailar, como pasó tras temas como Caricias de papel, Cuánto tiempo más o incluso algunos más tranquilos como Salpicar.

También hubo tiempo para recordar algunos temas de su anterior trabajo, Electro Psychedelic Tech Romantic, pero fue Un día especial la que hizo que hasta aquellos que no paraban de hablar bajaran también a la pista a bailar al ritmo de la pareja. Comentaban que este era el último tema pero, como la gente siempre pedía otra, pasarían a ello directamente, deleitándonos con alguna que otra versión y terminando por todo lo alto con Through my veins/Llámale Bass.

Por Ana López

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