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La sala Boom Boom Room, con su arquitectura de antiguo cine, tiene un encanto especial y, aunque la asistencia no fue masiva, los allí presentes desprendían ganas de ver a la banda liderada por Luis Alberto Segura. Todo esto hacía presagiar cosas buenas, pero realmente es el directo de L.A. el que no decepciona.

El grupo subió al escenario y comenzó a sonar Over and Over y siguieron con tres temas más hasta el protocolario buenas noches. Con esta introducción ya mostraron el talento que tienen para el directo con momentos melódicos y otros con más furia. Como muestra perfecta de esa combinación, sirva el juego de palabras, Perfect Combination, donde el público tuvo su primer momento de exaltación.

Luis estaba acompañado esa noche por Ángel Cubero al bajo, Pep Mulet a la guitarra y Dimas Frías a la percusión. El estilo de Luis y Cubero, más rockers, parecía ir acorde con la forma de tocar de ambos; mientras que Pep y Dimas desprenden un punto más aséptico, con apariencia de un control total sobre lo que hacen.

El concierto siguió sonando de maravilla con Older, Oh, Why? Para continuar con el primer tema de la noche de King of Beasts, su último disco: Leave it all behind. Los asistentes cogieron ese y cada tema que sonó del nuevo álbum como si de un clásico más se tratara.

La banda tiene su sello personal y las distorsiones de guitarra, el uso de sintetizadores y el micro extra de Luis para voces con reverberación se alternaban con un sonido más tradicional. El sonido, o, mejor dicho, la variedad de sonidos que consiguen se notan muy trabajados y logran dar un toque diferente a cada canción dándole un valor añadido al directo.

IMG_0410Habían sonado más temas de discos anteriores, como Under Radar, Living by the ocean… y del último trabajo, Where the Angels Go, tras la que Luis se quedó sólo en el escenario y comenzó a tocar Mirrorball en acústico. En ese momento de intimidad es cuando más se aprecia la voz de Luis, con una calidez y unos agudos que tenían al público ensimismados. En medio del tercer tema en acústico, Elizabeth, se unió el resto del grupo y volvió a sonar el rock más potente. La ovación del público fue más que merecida.

El resto del concierto ya se sucede sin bajar el ritmo y en su modo más rockero, con continuas distorsiones, momentos de aporrear la batería, punteos de guitarra, reverberaciones de voz… Aquí se alternaron canciones antiguas con las del último trabajo, del cual destacaron The Keeper and the Rocket Man como una de sus favoritas en directo, y la verdad es que a Pep se le vio especialmente motivado al tocarla.

Tras todo el tramo final de éxtasis y bajar del escenario, vuelven para una última canción, pero con la sorpresa de que Dimas está a la guitarra y Luis a la batería recordando etapas anteriores de su trayectoria. Tremenda interpretación de Sweetness Goodbye, con un toque más salvaje que imprime Luis a la batería.

L.A. vuelve a demostrar que tiene un directo impresionante, un sonido propio que no se vende a nada ni nadie, y que la innovación no se acaba con la grabación, sino que sigue en cada interpretación. Nunca podrás decir que no vas a verlos porque ya los has visto.

Por Miguel Jiménez Sánchez

Fotos de Antonio J. Villalba Torres

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