Viernes 28 de noviembre 2014

El pasado viernes llegaba a Granada una gira que partía de la admiración mutua que existe desde hace años entre Quique González y José Ignacio Lapido y que, formando parte del ciclo de conciertos Los Especiales de Alhambra & Cía., abría el Auditorio Manuel de Falla a otro tipo de música para la que está ideado el mismo. ¡Soltad a los perros! revolucionó así a un gran número de granadinos que agotaron las entradas del evento.

Pasadas las 21h, a la par que se iban ocupando todos los asientos, salían al escenario los siete miembros de esta súper banda para empezar con Ladridos del Perro Mágico, que destacaba a los cuatro guitarristas en primera línea y recibía un gran aplauso. Tras continuar con La Luna Debajo del Brazo de Quique González, el mismo daba las gracias por, en una noche repleta de oferta musical en la ciudad, elegir este concierto y no el de Maldita Nerea, provocando risas en toda la sala. El Carrusel Abandonado de Lapido o Me Agarraste de Quique recordaban a este último cómo empezó todo en Capileira, pues, como más tarde apuntaba Lapido, Granada tiene mucho que ver en la gestación de esta idea. El público, emocionado en todo momento, acompañaba con palmas el comienzo de Luz de Ciudades en Llamas y, entre aplausos, apenas dejaban a Quique presentar al queridísimo Raúl Bernal (Jean Paul, Dolorosa, Grupo de Expertos Solynieve).

Seguían con Se Equivocaban Contigo y Deslumbrado, que, en su parte final, el esplendor del madrileño y su guitarra rompía con fuerza un breve silencio. Y mientras que la del granadino Antes de Morir de Pena nos traía un ambiente más siniestro, el otro protagonista de la noche nos contaba la historia del boxeador Kid Chocolate, que contó con un final sobresaliente sumergido en aplausos que se juntaban con las palmas del comienzo de Hotel Los Ángeles, durante la cual Quique no se pudo contener con sus graciosos bailes de motivación.

La alineación contaba nada más ni menos que con cuatro guitarras, cuatro enormísimas guitarras que nos ponían los pelos de punta en temas como En el Backstage. Quique mencionaba lo difícil que era “escoger una de todas las joyas de José Ignacio”, pero en una de sus favoritas, El Más Allá, se podía percibir la emoción del mismo interpretándola, a la vez que la actuación de Víctor Sánchez se hacía insuperable.  Gritos de emoción venían de la mano de las primeras notas de Dallas – Memphis y, tras esta, Lapido nos comentaba la suerte que tuvo cuando, hace 5 años, su amigo participaba poniendo voz a la que seguía, En Medio de Ningún Lado.

Era la hora de que Quique presentara con gran admiración al discreto pero explosivo bajo que estaba a sus espaldas y que era el único que no formaba parte de ninguna de las bandas individuales, Ricky Falkner. Y, entre aplausos, daban paso a Clase Media, en la que cada músico se iría incorporando poco a poco, empezando con Quique y finalizando con el bajo de Falkner y la voz de Lapido.

Llegaba así Algo Me Aleja de Ti, una que, según aclaraba Quique, rompía el corazón a los dos y, si no lo hacía antes, después de esa noche, también lo haría a todos los asistentes. De Espaldas a la Realidad nos hacía apreciar el buen rollo entre esta banda y la hermandad que han creado con la gira y, entre palmas, bailes de Quique y piropos, comenzaba Cuando Por Fin, el tema que casi hace reventar el auditorio y a más de uno sobre el escenario.

Llegaba el primer bis y, Quique, que se había ido antes que el resto, salía solo con su guitarra y harmónica para dejar descansar un poco más a los demás mientras dedicaba a Raúl una que él mismo le había pedido y que hacía mucho que no tocaba, Nos Invaden los Rusos. Este último se iba de nuevo, dando paso a Víctor, Raúl y Lapido, que nos regalarían una emocionante En el Ángulo Muerto y, una vez que todos salieran al escenario, el granadino aprovechaba para presentar, una vez más entre vitoreos y aplausos, a su guitarra Víctor.

Uno de los momentos más sobrecogedores de la noche llegaba de la mano de 091, pues la banda quiso dar vida al último tema que grabaron, Nubes con Forma de Pistola, que trajo a un público más que alterado coreando “¡Cero! ¡Cero!” y acompañando a las letras desde el principio.  Final apoteósico del tema con los cuatro guitarristas adelantándose en el escenario y Falkner que parecía lanzar balas de luces con su bajo.

Cuando aún no nos habíamos terminado de sobreponer de la última, sonaban los primeros acordes de Vidas Cruzadas y la sala entera estalló con gritos de exaltación. En esta gira cantan todos y, de dos de las estrofas se encargarían esta vez en primer lugar Víctor y en segundo Pepo, que, nervioso, se persignaba antes de hacerlo (y bien que le salió). Era el segundo bis y, por tanto, la recta final, por lo que Lapido nos presentaba a los que suelen acompañar a su camarada, Pepo López (ChivoChivato, La Cabra Mecánica) a la guitarra y Edu Olmedo (Señor Mostaza) a la batería, introduciendo así Cuando el Ángel Decida Volver.

Llegó, tras casi dos horas y media, el último tema y, para hacerlo digno de recordar, pedían a su fiel público que se levantara. Tras presentar a todo su equipo técnico y dar las gracias, los dos protagonistas de la noche se fundían en un gran abrazo memorable y finalizaban con una muy rockera ¿Dónde Está el Dinero?. Enamorados tras este gran espectáculo no nos queda más que preguntarnos si pasará a ser “algo de una sola noche” o habrá algo más. Esperamos que sea la segunda opción.

Por Ana López

Qué se te pasa por la cabeza?