Caía la noche en Armilla y la Sala Cabaret Le Petit alumbraba el escenario protagonista de la velada del viernes 28 de noviembre. Bajo las estrellas del barrio, en la puerta misma de la sala, la reunión de familiares, amigos y curiosos iba creciendo y dentro la cerveza regaba los minutos anteriores al comienzo de los conciertos.

Cerca de las 23.00 horas las luces se apagan por fin. Entre aplausos y ovaciones, cuatro chavalitos se suben al escenario, se cuelgan sus instrumentos con sonrisas que casi les llegan a las orejas y con una energía que se derrama a través de los amplificadores comienzan a tocar. Abrieron la noche con su intro y poco después, desde el público, sube Ana Jiménez, la vocalista de la banda, para comenzar oficialmente una selección de once temas que dejarían a todos con muy buen sabor de boca.

Madame Popova, los benjamines de la noche que aún no tienen nada grabado en estudio, comenzaron su concierto con No persecution. Entre gritos de ‘¡Guapa!’, Ana aprovechó para dar las gracias y explicar que estábamos a punto de escuchar algunas de las canciones en las que estaban trabajando.

Tras El vuelo de Ícaro vino Luna del Zaidín, un tema con el objetivo de hacer justicia a la belleza de algunos barrios de Granada. Ya sabemos que a todos nos tiran las raíces, como ellos mismos dijeron ‘’Queremos hacer que en nuestras canciones se vea también lo bonito que son los barrios de Graná, así que ahí va’’.

El grupo, además de deleitar con loops inesperados, se atrevió a versionar temas (temazos) tales como There There de los míticos Radiohead y Little Wing del rey Jimi Hendrix, canción con la que cerraron su parte de la noche y que demuestra que, además, tienen un gusto exquisito. Si todo lo referente a influencias es así, queda esperanza en la juventud: la música está en buenas manos, amigos.

Con unos riffs pegadizos, baterías incapaces de irse de ritmo y bajos potentes, la carta de presentación de estos chicos, aunque es evidente que les falta la experiencia, nos deja con unas buenas vibraciones y un torrente de energía arrollador. Un grupo joven, en todos los sentidos, con muchas ganas de tocar y que probablemente no dejará de sorprender.

El relevo lo toma otro grupo jovencísimo de cuatro miembros que celebra un año desde el nacimiento de las primeras canciones firmadas a nombre de Stereo 6, una propuesta más pop que la anterior y un verdadero ejército de amigos fanáticos que corean todas y cada una de las canciones. Estoy cansado de verte y Ultramar abren el concierto, seguidas de Cogido a tu pierna y Borja es un vampiro.

El entusiasmo del público va creciendo a medida que avanza el concierto: piden temas a gritos (¡búfalo, búfalo!) y alaban a los miembros del grupo. Aferrado a su SG, el vocalista con aires de Alex Turner en los últimos conciertos de la gira de AM insinúa que van a atreverse con “una canción inédita…” y cuál es nuestra sorpresa cuando suenan los primeros acordes de Arabella unida a War pigs, exactamente igual que la interpreta el cuarteto de Sheffield.

No dejan de sorprender los fans, que hacen pogo en las canciones movidas y encienden mecheros en las lentas “con significado muy romántico y dedicadas a alguien del público”. Tras un cambio de guitarra debido a una cuerda rota y a pesar de los gritos que pedían más y más, el segundo concierto termina con otro homenaje a Arctic Monkeys, en este lugar escogiendo el tema que les llevó a la fama, I bet you look good on the dancefloor.

Stereo 6 recoge su pop bailable para dar paso a Hey, Mister Platypus!, con su rock más stoner, que viene a presentar su recién sacado EP ‘Feed the animal’. Es uno de los primeros conciertos de la banda con esta nueva propuesta y vienen a demostrar lo que pueden hacer.

A pesar de los problemas técnicos, los platypus desde la primera nota de Trapped demostraron que han venido para quedarse, llenando la sala de cabaret de una atmósfera experimental y con una química entre los músicos alucinante.

Eligieron ocho temas con los que deleitarnos entre los que se encontraba tan solo una versión, Avon, de Queens of the Stone Age, y que aclara cualquier duda sobre qué influencias y de qué grupos se han estado empapando para escribir sus nuevas canciones. Si versionar cualquier canción ya tiene su dificultad, hacerlo de una cantada por el infranqueable Josh Homme lo es más aún. Pero ellos lo hicieron, e interpretaron una digna versión, llevándosela a su terreno personal y que a más de uno nos dejó boquiabiertos.

Entre las canciones que tocaron se encontraban las tres que forman el cuerpo de su EP, Hold on, con un sonido pesado y fundamental de bajo y una melodía muy psicodélica y penetrante; la gran conocida Octopus, una canción con guitarras sucias y poderosas y una batería realmente variada y controlada por el misil Alberto Valero, con la que pudimos ver algunas bocas tarareando a la vez que cantaba Carlos Caraballo y que incluso bromeó haciendo que un grupito del público cantara ese ‘And you say no when I say go’ sin ningún apoyo musical. Desde luego todo el público disfrutaba de la que parecía ser la canción favorita del grupo.

Hemos de admitir que esta vez les faltó algo más de energía con respecto a su primer concierto. Parecían estar más ausentes sobre el escenario. Pero, afortunadamente, todo se puede ver compensado y como conjunto musical dejan eso en segundo plano cuando defienden lo que les gusta y se les da bien hacer. Después de algunas canciones más, concluyeron la noche con Beware, en la que escuchamos unas guitarras impolutas que brindan una precisión y una analogía que desde luego hipnotizaron a todos aquellos que estuvimos ahí.

Casi tres horas después de haber entrado en la sala, decenas de sonrisas abandonaban la sala de vuelta a casa. Una noche bonita, un lugar perfecto y grandes músicos con muchos sueños por cumplir, ¿cómo iba a ser de otra manera?

Por Mar Brescia e Iman Amar.

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